Pareja arrodillada en la avenida Bendemeer en Singapur

Una pareja de nacionales chinos residentes en Singapur, fue sentenciada a cinco semanas de prisión por haber cometido un acto imprudente que puso en riesgo sus vidas, al haberse arrodillado en medio de una importante avenida de Singapur mientras sostenían letreros escritos en chino denunciando haber sido defraudados por un agente laboral en China.

La insólita manifestación que llamó la atención de los motoristas singapurenses ocurrió el pasado 24 de agosto alrededor del mediodía. Fue protagonizado por Bao Weilong, mecánico de 29 años, y su esposa Yang Xuemei, de 28 años y asistente de ventas.

De acuerdo con los hechos narrados en la corte, el matrimonio se presentó en las oficinas del Ministerio de Recursos Humanos, MOM por sus siglas en inglés, para que les ayudaran a que el agente laboral en China regresara a Yang los 6,000 dólares singapurenses (US$4,200) que le pagó como comisión, argumentando que había sido defraudada.

El funcionario del MOM que los atendió les dijo que no podían hacer nada, por lo que la pareja bajó al vestíbulo del edificio donde estuvieron hincados sosteniendo sus letreros hasta que personal del ministerio los llevó a una sala de juntas. Ahí se les volvió a informar que no podían proceder contra el agente chino por lo que el matrimonio salió a la calle a arrodillarse en la banqueta enfrente del edificio.

Volvieron a ser llevado a una sala de reuniones y a esa entrevista convocaron al agente laboral de Yang en Singapur. Ahí acordaron que sólo podrían reembolsarle la mitad de la comisión que ella había pagado en China. No contentos con este acuerdo, el matrimonio caminó hasta la transitada avenida sobre la que se ubica el ministerio y ahí volvieron a arrodillarse. Pese el peligro que tal acción implicó, la pareja solo se movió hasta que la policía llegó a detenerlos.

El matrimonio fue imputado por haber cometido un acto imprudente que puso en peligro sus vidas y por haber permanecido de manera ilegal en el vestíbulo del ministerio con la intención de causar molestia a los funcionarios, delitos por los que ambos se declararon culpables.

Su sentencia de cinco semanas de prisión para cada uno fue benigna pues el tribunal pudo haberlos sentenciado por el acto imprudente a hasta seis meses de prisión y una multa de $2,500 dólares singapurenses y a hasta tres meses de prisión y una multa de $1,500 por la intrusión en el edificio del ministerio.

Más información Straitstimes.com

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