En Turquía se está procesando al escultor Mehmet Aksoy por insultar al presidente turco Recep Tayyip Erdogan, en un juicio en el que la fiscalía pide una sentencia de 56 meses de prisión. Se trata del escultor que previamente tuvo que ser compensado con poco más de 3,000 dólares por el mismo presidente por haber insultado su obra.

Mehmet Aksoy esculpió el “Monumento a la Humanidad”, una escultura de 30 metros de altura que, representando dos figuras humanas, pretendía simbolizar la reconciliación entre Turquía y Armenia, países limítrofes pero que no tienen relaciones diplomáticas desde 1993.

Para ello la escultura se colocó en lo alto de una colina en la provincia de Kars, no muy lejos de la frontera entre Turquía y Armenia.

Los buenos deseos de unión quedaron, sin embargo, desechados por las palabras de Erdogan cuando en 2011 visitó Kars: “Pusieron una monstruosidad ahí, junto a la tumba de Hasan Harakani”, dijo en referencia a un templo del siglo XI. “Es imposible concebir que semejante cosa exista cerca de una verdadera obra de arte”, sentenció el entonces primer ministro de Turquía.

Tras tan lapidaria crítica, las autoridades locales procedieron a quitar y a destruir la “monstruosidad” de escultura.

Por estas referencias, una corte en Ankara concluyó que el presidente había insultado a Mehmet Aksoy y le ordenó compensarlo con 10,000 liras turcas, equivalentes a $3,750 dólares”.

El asunto no acabó ahí porque durante una entrevista Mehmet Aksoy supuestamente insultó al presidente al inferir, según la fiscalía, que el origen del dinero de Erdogan era ilícito. Lo anterior porque a la pregunta de ¿qué planea hacer con el dinero?, Aksoy respondió: “Nunca haría una escultura con dinero sucio”.

Interrogado en la corte que ventila la acusación penal de insultar al presidente, el escultor explicó más su respuesta señalando que no había tenido la intención de implicar lo que la fiscalía presupone que quiso decir: “A lo largo de mi carrera profesional he esculpido casi 10 toneladas de piedra. Lo que hago es un trabajo muy intenso. Mis palabras no eran en el sentido de insultar al presidente. Quise decir que ese dinero sólo cayó en mi regazo y que no era dinero ganado con el sudor de la frente”.

Ya se verá si la corte acepta como válida esta elaborada explicación, en uno de los muchos casos que se están ventilando ante las cortes turcas por insultos al presidente, quien parece que cada vez acepta menos la crítica y menos ahora que su partido perdió apoyo popular y con ello la mayoría parlamentaria.

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