La Corte Suprema de Alemania, Bundesgerichtshof, BGH, con asiento en Karlsruhe, falló a favor de un matrimonio de personas retiradas que se quejaban del ruido de las pisadas de su vecino del departamento de arriba, quien decidió quitar la alfombra y colocar piso de parqué en su lugar.
Las partes en disputa eran residentes de un complejo marítimo, que es un edificio de 30 pisos con cuartos de hotel y 320 departamentos en la ciudad costera de Travemünde en el Báltico.
El abogado del matrimonio argumentaba que el vecino se había equivocado al retirar la alfombra en su departamento puesto que se trataba de una comodidad que imprimía carácter al edificio. Para él, “las comodidades de lujo son vinculantes”.
El argumento fue rebatido por la defensa señalando que 23 departamentos habían cambiado la alfombra por otro tipo de pisos, ya de parqué o laminados.
La BGH falló a favor de los demandantes pero no porque la alfombra fuera un lujo en el departamento, sino por el nivel de decibeles que reverberaban en su departamento con las pisadas del vecino, que excedían el límite máximo de ruido de 63 decibeles. Como punto comparativo cabe señalar que una conversación promedio es de 60 decibeles.
Así, la Corte Suprema alemana en materia penal y civil estipuló que las “características especiales del edificio”, como ser un elegante complejo de lujo no eran razones suficiente para justificar un fallo favorable a los pisos alfombrados.
“Adicionalmente, cambiar los gustos en términos del piso preferido habla (asegura) un carácter permanente para el edificio”, acordó la Corte.
E incluso, la magistrada Christina Stresemann declaró que para la Corte no era apropiado obligar al alfombrado, lo que probablemente “era chic en los años 70”.
Con su fallo la BGH confirmó el fallo de menor instancia que dispuso que el nivel de decibeles de las pisadas sobre el piso estaba por encima del límite permitido.
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