En Dubái, Emiratos Árabes Unidos, un periodista egipcio fue sentenciado a tres meses de prisión y a ser deportado por haber molestado sexualmente a una mujer que realizaba sus compras en un supermercado, pese a haber demostrado que de acuerdo con estudios científicos sólo un enfermo o una persona sin vida sexual molestaría a una mujer cubierta de los pies a la cabeza y acompañada de niños.

“No estoy ni enfermo ni privado de una vida sexual. ¿Cómo lo estaría si tengo un mes de casado?”, se defendió este periodista ante la corte de Dubái mientras mostraba los resultados del aludido estudio científico.

Además de argumentar que el hijab, velo islámico que cubre a las mujeres completamente, no es precisamente un atractivo sexual, quiso comprobar que no tocó el trasero de la mujer mientras acomodaba en su carrito de compras el cartón de huevo mediante imágenes y demostraciones al mejor estilo C.S.I.

“El pasillo en donde supuestamente sucedieron los hechos, tiene 75 pulgadas de ancho y yo tengo 45 pulgadas de ancho, lo que refuta la teoría de un manoseo intencional”, dijo este periodista identificado en la corte como AA.

“Además, la mujer dice que ella me gritó y si le gritas a alguien en un centro comercial o en una calle, la gente alrededor empezará a mirar, volteando sus cabezas, pero mire estas imágenes su señoría, del momento del supuesto incidente, mire como la gente alrededor de nosotros está normal y ninguna volteó la cabeza o miró”, dijo mientras presentaba imágenes de las cámaras de seguridad del supermercado.

Para concluir con su enfática defensa el hombre mostró otra fotografía a los jueces diciendo “¿Por qué tocaría a una mujer cubierta con niños pero no a esta otra?” señalando a otra mujer en la foto.

Sus argumentos no se sostuvieron, sin embargo, y fue más creíble la denuncia de la mujer que dijo que mientras guardaba el cartón de huevo en el coche de la compra, el hombre le pellizcó el trasero. Ella dijo que le gritó pero que el sujeto no le hizo caso por lo que lo siguió un tramo hasta que pudo increparlo por los hechos. El respondió que se había equivocado de persona. Pese a que la mujer dijo que llamaría a la policía no lo hizo por lo que se sorprendió cuando al salir de la tienda vio que el periodista egipcio había sido detenido.

Ahora este periodista, que dijo haber perdido su trabajo por la denuncia, será deportado de Dubái después de cumplir tres meses de cárcel y regresará a Egipto un país en donde si bien tradicionalmente las mujeres han tenido que soportar el incesante acoso de los hombres ya cuentan con una ley que tipifica el acoso sexual y que poco a poco se ha empezado a implementar.

Más información The National

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