Como si se tratara de la trama de una película de suspenso, un hacker japonés parece haber estado jugando con la policía nacional de Japón y con los medios de comunicación.
Se trata de una persecución que ya lleva más de cuatro meses y en la que el hacker anónimo envía pistas a la policía, pero por medio de acertijos que hace llegar a los periódicos y programas noticiosos.
La pista más reciente llevó a la policía hacia un gato que llevaba una tarjeta de memoria adherida a su collar y en la que se piensa se podrá encontrar más información sobre este sujeto.
La investigación de la policía sobre el caso comenzó por varias amenazas que incluían las escuelas a donde acuden los nietos del emperador Akihito y que eran enviadas desde varias computadoras por todo el territorio japonés.
De esta investigación la policía obtuvo las “confesiones” de cuatro personas que detuvieron. Lo penoso del asunto es que el hacker dio a conocer públicamente información que solo el responsable de las amenazas podía conocer con lo que quedó en evidencia que los cuatro detenidos no tenían nada que ver con el caso y por tanto sus “confesiones” eran falsas. De este episodio la policía tuvo que emitir un comunicado de prensa disculpándose por su equivocación y señalando que habían sido víctimas del hacker. Junto con la disculpa prometieron revisar los métodos de la unidad especializada en ciber delitos.
El hacker anónimo envió varios mensajes la víspera de año nuevo y señaló que se trataba de un nuevo juego e invitó a los periodistas a seguir el juego con la promesa de un gran hallazgo, enviando acertijos en correos electrónicos cuya respuesta parece apuntar hacia alguna vertiente de una montaña cercana a Tokio.
Ahora la policía deberá investigar la información proporcionada por el gato, averiguar si se trata de un solo hacker o de varios y si los nuevos mensajes vienen de la misma persona o grupo de personas o si se trata de alguien más queriendo jugar con la policía japonesa.
Más información Japan Today
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