Los escapes de presos de las cárceles parecen ser cosa corriente en todo el mundo. Algunos son tan ingeniosos que dan material para ser contados en libros o películas mientras que otros solo llenan las planas de unos días de los periódicos. Como sea, los escapes de las cárceles siempre terminan afectando la credibilidad de la efectividad de las policías y de los sistemas penitenciarios.
Esta semana el escape ha tocado en la prisión estatal de Nyborg, en Funen, Dinamarca, donde un preso escapó oculto en un burka.
La policía danesa dio a conocer la noticia tratando de mantener su posición de “todo está fríamente calculado”, asegurando que volverán a arrestar al preso y a sus dos cómplices y que no hay nada de qué preocuparse pues el preso no es una persona peligrosa ni está involucrado con grupos criminales, y como no hay peligro inminente, no utilizarán a los medios para la captura. Por ello no dieron a conocer a detalle el o los delitos por los que este hombre, aparentemente extranjero, había sido condenado.
¿Cómo escapó? El sujeto recibió la visita de un hombre y una mujer la tarde del pasado sábado. La mujer vestía un burka, el velo islámico que no solo cubre la cara de la mujer sino su cuerpo, y aparentemente en algún momento de la visita ella le dio su túnica al preso, quien salió acompañado del visitante masculino. La gran incógnita es como logró salir después la mujer pues supuestamente hay controles no solo a la entrada a la prisión sino también a la salida. El hecho es que ella también “desapareció”.
De acuerdo con la policía de Dinamarca los controles en la prisión funcionan bien y el asunto se debió a un error humano, pero ya están prestos para recapturar el escapista y presentarlo ante el juez quien podría imponer dos años más a la sentencia original por el escape. Esto, claro, si lo atrapan.
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