Shannon Cooper estaba muy emocionada por la graduación de su hija del High Scool de Florence en Carolina del Sur, Estados Unidos,. Al escuchar el nombre de su hija Christin Cooper, ella se levantó y empezó a exclamar, gritar porras, aclamar, aplaudir, en una actitud que ella describe como “Bravo hija, lo lograste”.

 

Pero la alegría no le duró mucho tiempo ya que unos agentes de la policía se le acercaron y le pidieron que se retirara del auditorio. Una vez afuera, la esposaron y la subieron a una patrulla para trasladarla a la comisaria bajo cargos de alterar el orden.

 

Antes de la ceremonia, se había advertido  a la concurrencia de más de 9,000 personas que cualquiera que vitoreara o echara porras a alguno de los 407 graduados, sería retirado del lugar.

 

A Shannon Cooper se le levantaron cargos por “conducta desordenada”. La policía consideró que al vitorear de forma escandalosa a su hija, perturbó el orden de una ceremonia solemne. Por esta razón Cooper estuvo en una celda algunas horas y se le impuso una multa de 225 dólares.

 

La conducta desordenada es una de las ofensas más comunes en los Estados Unidos. La alteración del orden en general incluye la mayoría de los tipos de comportamientos díscolos o perturbadores, que actúa para provocar un disturbio.

Las leyes de conducta desordenada existen en cada estado y se utilizan a menudo como un medio de detención. Se persigue de oficio y puede implicar multas, prisión y otro tipo de penas.

 

Generalmente los cargos son desechados y se aplica una multa, pero aunque parece una falta muy simple aquellos que son condenados por conducta desordenada pueden tener problemas al buscar trabajo o estudiar una carrera, ya que cuentan con un récord criminal o antecedentes penales.

 

 

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