El bromista que el 24 de enero, siendo pasajero de un avión dijo a una aeromoza que un pasajero llevaba una pistola y que amenazaba con dispararse sin ser eso cierto, está pagando con su libertad su extraño sentido del humor.

 

Se trata de James Glen, quien llevaba viviendo en Australia 18 años y se encontraba de regreso a Londres desede Abu Dhabi para tomar un nuevo empleo.

 

De acuerdo con su abogado defensor, Glen hizo su "broma" a la azafata bajo los efectos del alcohol y de un antihistamínico, y aterrado porque se trataba de su primer viaje en avión en 20 años.

 

Por su comentario, el avión fue desviado y fue escoltado por aviones de la Real Fuerza Aérea, generando pánico entre los 163 pasajeros y 15 tripulantes, sobretodo porque su broma la hizo el mismo día en que un aeropuerto de Moscú fue objeto de un atacante suicida que dejó 35 muertos más.

 

El juez que revisó el caso de Glen lo condenó a tres años de prisión porque aunque reconoció que hizo sus declaraciones en un momento de estupidez alcohólica, ello significó generar ansiedad en el avión y en las autoridades, además de gasto adicional tanto privado como de recursos públicos.

 

Así que el nuevo empleo de este hombre en automóviles de rally tendrá que esperar a que recupere su libertad. El sentido común es probable que lo haya recuperado desde que fue detenido por su no tan inocente broma.

 

Más información BBC