Una jueza en Inglaterra está en serios problemas, no por la demanda que se interpuso en su contra y que fue ganada por su contraparte, sino porque su trabajo está en riesgo tras su mal comportamiento como demandada.
Se trata de la jueza Beatrice Bolton que actúa como tal en la corte de Newcastle y que llegó a ser parte de un proceso después de que su perro pastor alemán mordiera al hijo de sus vecinos mientras tomaba el sol en el jardín.
De acuerdo con la jueza Bolton después de que Geraldine, la perra, mordiera al muchacho, planteó varias soluciones ninguna de las cuales fue aceptada por los vecinos quienes decidieron llegar a la corte para exponer al juez la vida de terror que tuvieron que soportar con Geraldine.
El juez convino con el punto de vista de los vecinos y decidió multar a la jueza y hacerle pagar las costas judiciales. Y al dar su veredicto, la jueza montó en cólera y llamó travesti al juez mientras maldecía.
Esta es la razón por la cual se está analizando si se trata de una persona suficientemente honorable como para verla de regreso en su puesto en la corte de Newcastle. A ello se agrega que durante el proceso, el juez tuvo que llamarle la atención y pedirle que dejara de masticar su chicle.
Y es que aunque en ninguna ley está escrito que los jueces sean personas de intachable conducta, es lo que esperamos de ellos sin darnos cuenta de que antes de ser jueces son personas que también tienen días malos.
Pero ni modo, ¿con qué cara podrá pedir buen comportamiento en su corte si ella no respetó esas reglas en la corte de otro?
Más información BBC
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