Los islamistas radicales de Somalia no solo han prohibido a las estaciones de radio que programen música, sino que ahora arremeten contra el Mundial y prohíben a los somalíes ver los partidos.

 

Pese a que los grupos radicales, como Hizbul Islam, no controlan todo el país, dividido en cuatro zonas y sin un gobierno central, han señalado que la orden es válida para todo el país, aún para las zonas que no controlan.

 

Las sanciones que se aplican a quienes incumplen la disposición son del todo arbitrarias pues pueden ser unos cuantos latigazos, período en la cárcel, o hasta la vida. Ya dos personas murieron el sábado pasado tras una redada de las milicias islamistas a una casa donde se seguía un partido.

 

“Advertimos a los jóvenes de Somalia: no deben ver esa Copa del Mundo. Es un pérdida de dinero y de tiempo que no beneficiar a nadie ni obtendrán recompensa alguna en ver a hombres enloquecidos saltado de un lado a otro", han señalado los líderes de Hizbul-Islam, quienes creen que el fútbol viola las normas del Islam.

 

Una televisora trasladó su equipo al aeropuerto para poder transmitir los partidos protegidos por las fuerzas de paz africanas y así evitar que los radicales destruyeran sus equipos.

 

Así que los somalíes arriesgan sus vidas al ver los partidos de fútbol por una absurda y arbitraria disposición que viola derechos humanos, en una situación que dista mucho de ofrecer seguridad jurídica, ya que estos grupos radicales se dan la facultad de perseguir el “delito”, hacer redadas en propiedad privada, detener a personas por seguir un programa de televisión y aplicar sanciones que dependen del estado de ánimo de quien detiene y que pueden ser de pena de muerte.

 

Fuente El País

 

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