Pese a que los números son claros y dicen que ha habido un descenso en las ganancias de la industria musical, las sociedades que protegen los derechos de autor de músicos y compositores siguen cobrando fuertes sumas de dinero a comercios cuyo giro principal no es la música. Y no es nada más en México.

Frente a ello ha empezado a haber una cierta organización de personas e instituciones que se rehúsan a pagar doble por la música (una cuando la adquirió y otra al pagar mensualmente una cuota por escucharla) como la prisiones en el Reino Unido que ya han dicho a los reos que no pueden escuchar música en lugares públicos donde alguien más pueda escucharla. Así que el comedor, lavandería, patios y demás lugares de uso común quedaron sin música.

 

Pero quizá sea más significativo el movimiento que inició la Federación Catalana de Peluqueras y Belleza solicitando a sus clientes que al acudir a la peluquería o al salón de belleza, lleven sus iPod o MP3s para escuchar privadamente su música y así no pagar la cuota que la Sociedad General de Autores y Editores de España les cobra mensualmente.

Ojala entre las peluqueras catalanas no haya una como Sandra, la mujer del Reino Unido a quien pretendieron cobrar regalías por cantar en el trabajo. 

 

Fuente Techdirt.com

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