Sándwich

Con la finalidad de llevar a comida a tres clientes que estaban detenidos en un cuartel de la Guardia Civil, un abogado español presentó un habeas corpus que, si bien no ponía en tela de juicio la ilegalidad de la detención de sus clientes, sí las condiciones en las que estaban siendo confinados.

El abogado penalista con despacho en Madrid, Marcos Molinero, explicó que “hasta hace dos años a los detenidos se les daba tres comidas en modo ‘pack’, como en los aviones, pero ya no es así” y que “ahora se les da tres galletas energéticas, agua y un zumo. En el desayuno, en la comida y en la cena. Eso es todo. Una alimentación exigua para cualquier persona, esté en libertad o no”, razón por la cual tiene la costumbre de comprar bocadillos para sus clientes y hacérselos llegar a través de los guardias.

Sin embargo, en el cuartel de Las Rozas, en la comunidad de Madrid, el teniente al mando negó la introducción de los alimentos a los clientes del abogado.

“No lo autorizó porque afectaba a la seguridad y él es el máximo responsable. Es lógico. Así que he tenido que tirar de imaginación con el habeas corpus, porque afecta también a las condiciones de la detención”, explicó el abogado.

Confilegal.com explica que el procedimiento de habeas corpus está reconocido en la Constitución española y regulado en la Ley Orgánica 6/1984, de 24 de mayo. Se trata de un procedimiento pensado, principalmente, para aquellas personas cuya detención presente visos de ilegalidad, semejante al juicio de amparo regulado en México y otros países.

El habeas corpus puede ser solicitado por el propio detenido, su cónyuge o pareja sentimental, sus hijos, sus padres, sus hermanos y su abogado y su efecto es inmediato.

Marcos Molinero explicó que “en el habeas corpus que presenté citaba el artículo 522 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal que dice ‘Todo detenido o preso puede procurarse a sus expensas comodidades u ocupaciones compatibles con el objeto de detención custodiado, y el régimen del establecimiento en que siempre que no comprometan su seguridad o reserva del sumario’”.

Aprovechando el inicio del proceso de habeas corpus, el abogado también incluyó un aspecto relativo a la higiene en las instalaciones de detención: “El calabozo tiene poco menos de dos metros cuadrados, sólo dispone de un lavabo. El váter que utilizan los detenidos lo evitaría cualquier persona normal, por su propia salud. Por no olvidar la ausencia de luz natural. Son 72 horas detenido sin luz, sin poderse lavar, con la misma ropa, sin por comer adecuadamente. Las personas que se ven en estas circunstancias se ven claramente debilitadas, física y mentalmente”.

El juez que revisó el caso, Gerardo Juan Calvo Tello, del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 6 de Majadahonda, ordenó a la Guardia Civil “para que en este caso concreto excepcionalmente y por razón de la duración de la detención proporcionen a los citados detenidos además de la comida habitual la que sea comprada por su abogado u otra persona de la confianza de los detenidos , siempre qué ésta la entregue a los agentes en el cuartel o en su puerta de acceso en las horas que fijen con éstos (comida y cena como máximo) previa comprobación por los agentes de que no incluye ningún elemento que implique riesgo de fuga conforme al artículo 522 de la LECRIM”.

Además, el juez instó a la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid para que proponga al Ministerio del Interior “la contratación de comidas más adecuadas, al menos en cantidad a las necesidades de los detenidos”.

Respecto de los señalamientos sobre la higiene de las instalaciones, el juez ordenó al comandante del cuartel que “adopte o proponga a sus superiores las medidas oportunas para garantizar las condiciones de higiene de los calabozos y sus baños, caso de no ser adecuadas”.

Conocida la decisión, el abogado Molinero dijo sentir una “satisfacción pírrica”. Lo anterior porque “esto ocurre en todas las comandancias de la Guardia Civil y en todas las comisarías de policía. Las condiciones son míseras. Es una vulneración clara de los derechos fundamentales reconocidos en la Constitución. Y esto tiene que acabarse. España no puede ser, en esto, un país tercermundista. Que lo es”.

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