La mañana de este lunes en un ceremonia solemne en la Asamblea Nacional de Túnez, inició la vigencia de la nueva Constitución del país, la cual fue aprobada la noche del domingo con 200 votos a favor de los 216 escaños del Congreso, y que fue cuidadosamente redactada, elaborada y debatida por representantes de varios sectores de la población durante más de dos años.

A diferencia de Egipto que desde la Revolución lleva dos Constituciones, ésta es la primera Constitución de Túnez desde la Revolución de 2011 cuando fue depuesto el presidente Ben Ali quien estuvo en el poder más de 23 años.

Para su redacción y discusión se creó una asamblea que agrupó a islamistas, representantes de izquierda y liberales por lo que llegaron a un documento que ha sido descrito como la Constitución más progresista del mundo árabe, que sin ser perfecta, es resultado del consenso como lo señaló el vocero del Congreso Mustapha Ben Jaafar.

Uno de los grandes logros de esta Constitución es que reconoce la igualdad de derechos para hombres y mujeres, lo que en el mundo árabe resulta novedoso, y se establece el compromiso del estado de proteger los derechos de las mujeres.

La nueva Constitución de Túnez establece un sistema democrático y un estado laico pues las leyes no se basan en la ley islámica como sucede con otras Constituciones árabes. Y en este sentido garantiza la libertad de credo y de conciencia, permitiéndose el ateísmo y la práctica de religiones no derivadas del Islam, prohibiendo incluso la incitación a la violencia o la declaración de apostasía a un musulmán que decide cambiar de religión, una acción que es tipificada como delito en otros países árabes y castigado incluso con la pena de muerte.

Estos derechos se consignan en el capítulo de 28 artículos sobre derechos humanos que además establece la prohibición de la tortura y el derecho al debido proceso.

Frente a las libertades de culto sólo se consignó como delito el “ataque a lo sagrado”, a petición del sector conservador, lo que es visto por analistas como un posible atentado a la libertad de expresión en cuanto a la libertad de cátedra y la creación artística.

Durante la firma de la nueva Constitución por el presidente Moncef Marzouki y el saliente primer ministro Ali Larayedh, los legisladores cantaron el himno nacional en un ambiente de gran optimismo, pues la Constitución es vista como el resultado de un consenso de los tunecinos por sacar adelante al país de 11 millones de habitantes del desempleo y de la inseguridad que se vive hoy en día debido a diversos ataques terroristas y asesinatos políticos.

Más información Guardian

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