La Santa Sede ha acudido al Consejo de Derechos Humanos de la ONU argumentando un aumento de la intolerancia hacia los cristianos en el mundo en general y en Occidente en particular.
Afirman que no tolerarán que se tome a broma al Papa o que sea ofendido por los medios y los políticos. Su argumento es que si los seguidores de las religiones no tienen derecho a expresar su opinión, la libertad de religión no está garantizada.
¿Pero que no los opositores a la Iglesia Católica están haciendo también uso de su derecho a la libertad de expresión?
Fuente El país.com
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