Quizá el caso de Patricia Krentcil, una mujer de Nueva Jersey acusada de haber llevado a su hija pequeña a camas de bronceado, fue la gota que derramó el vaso de agua para que tanto la Asamblea como el Senado de Nueva York acordaran aprobar una ley sobre el bronceado artificial en niños y adolescentes.

 

El jueves por la tarde la Asamblea del estado, en la capital Albany, aprobó las modificaciones a la ley prohibiendo a menores de 16 años obtener bronceados artificiales y a mayores de 17 solo con autorización de los padres.

 

Previamente la ley prohibía el bronceado artificial en menores de 14 años y en mayores de 15 solo con autorización de los padres.

 

La razón que los legisladores han esgrimido para incrementar la edad para que los niños y adolescentes acudan a los salones de bronceado es para proteger su salud pues recuerdan que desde el 2009 la Organización Mundial de la Salud determinó que las camas de bronceado, particularmente, son cancerígenas.

 

De acuerdo con la información que trascendió, la ley pasará ahora al Senado del estado para su aprobación previo al próximo 21 de junio, fecha en que finaliza el período de sesiones, a fin de que el gobernador Andrew Cuomo la ratifique.

 

Hasta el momento solo el estado de California prohíbe el uso de camas de bronceado a menores de 18 años, una iniciativa tras la cual están los promotores de esta ley en Nueva York, pues dicen que se deben proteger los intereses de todos los menores de edad y no solo de los de 16 años.

 

Como en cada historia hay dos punto de vista y el de los dueños de los salones de bronceado es que ahora los adolescentes tomarán directamente el sol sin tomar las debidas precauciones lo que también supondrá un riesgo para su salud. Aseguran además que los métodos de bronceado, bien aplicados, no son generadores de cáncer y que tienen la ventaja de incrementar la vitamina E en los usuarios, de la cual actualmente hay una deficiencia generalizada.

 

Han estimado que con esta ley perderán del 5 al 10 por ciento de las ventas de grupos de  clientes de esta edad, pero que las pérdidas podrían ser mayores al haberse estigmatizado el bronceado artificial.

 

Pero la mala publicidad a estos salones no llegó directamente de la Asamblea legislativa de Nueva York sino de Patricia Krentcil, quien fue apodada como tanoréxica, en un juego de palabra que hace referencia a una adicción a camas de bronceado y cuyo físico ajado y color naranja llamó la atención nacional particularmente después de que su pequeña hija fue fotografiada luciendo un bronceado parecido al de la madre. El caso de esta mujer está siendo revisado en el estado por un gran jurado para determinar si mediante su acción puso en riesgo la vida de su hija, además de haber violado la prohibición.

 

 

Más información Wivb.com

 

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