Pese al intento del canciller escolar de la ciudad de Nueva York de despedir a 16 maestros por conducta inapropiada, catorce de ellos siguen en las aulas en contacto con los alumnos pues no pudieron ser despedidos.
De acuerdo con la legislación de Nueva York, cuando un maestro va a ser despedido, tiene derecho de pedir que su causa sea arbitrada y de resultarle negativo el resultado del arbitraje puede acudir ante tribunales civiles.
Los medios de comunicación de Nueva York, que tuvieron acceso a la revisión de estos casos gracias a la ley de transparencia, han reportado que los árbitros han decidido que el despido por las conductas de los maestros no es la sanción apropiada y en su caso han optado por otro tipo de sanciones menos severas como la suspensión, el pago de una multa y obligarlos a asistir a cursos de sensibilización.
Se trata de casos de maestros que han hecho sentir a los alumnos incómodos tocándolos frecuentemente, aunque en la mayoría de los casos no de manera inapropiada, enviándoles frecuentes mensajes de texto o diciéndoles frases como “me siento tan orgulloso de ti que si fueras mayor de edad me casaría contigo”.
Para el canciller escolar estos profesores debían haber sido despedidos por sus conductas, pero en cada caso revisado los árbitros encontraron que no había motivo suficiente para el despido, ya porque los testigos no eran creíbles, porque la conducta fue sacada de contexto, o porque suponen que el maestro no volverá a cometer la misma ofensa y sabrá comportarse adecuadamente en adelante.
Dos de los dieciséis casos que se reportan sí están fuera de las aulas debido a que se presentaron nuevas acusación en su contra.
Un abogado retirado de la unión de maestros de Nueva York, entrevistado por The New York Times, señaló sobre el particular que toda persona tiene derecho de responder de las acusaciones que se le formulan y de que la sanción se decida por alguien diferente del jefe. Agregó que si la conducta fue sancionada y el maestro ha mostrado remordimiento y se da cuenta de que esa conducta fue inapropiada, se debe tener la capacidad de dejar el asunto atrás y simplemente seguir adelante.
Pero para el canciller escolar, algunos padres de familia y los reporteros, las conductas reportadas revisten especial gravedad por lo que esos maestros deben ser retirados de las aulas por seguridad de los estudiantes. Para uno de los maestros acusados, si se procediera con el despido de los maestros que son acusados por los estudiantes, simplemente no quedarían maestros en las escuelas.
Este asunto puede revelar una falta de confianza en el sistema de arbitraje que opera en la ciudad, pero también puede mostrar que el sistema educativo ha cambiado de confiar en los maestros a una gran desconfianza en ellos.
Más información The New York Times
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