Es ampliamente conocido el efecto terapéutico de los animales para ayudar a las personas a superar situaciones traumáticas y de estrés, debido a lo cual estos animales entrenados están apareciendo cada vez con más frecuencia en el ámbito legal.
No nada más está el caso de Monty en la Facultad de Derecho de la Universidad de Yale que ayuda a liberar el estrés de los estudiantes en época de exámenes, sino también la cada vez más frecuente presencia de perros que asisten en el estrado a los niños que se ven en la difícil situación de testificar en contra de su agresor.
Uno de estos perros es Rosie, una Golden Retriever, llamada así en memoria de la activista de derechos humanos Rosa Parks, que asiste en el estado de Nueva York a los niños que deben testificar y que ha generado un debate en el mundo legal sobre su presencia y la imparcialidad en el juicio.
En su aparición más reciente Rosie asistió a una niña de 15 años que testificó en contra de su padre por haberla violado, producto de lo cual quedó embarazada. Durante el juicio Rosie ayudó en los momentos de mayor estrés a esta niña a dar su testimonio, golpeándola gentilmente cuando ella generaba mayor angustia a fin de animarla a seguir con su relato.
Como resultado del juicio el acusado fue encontrado culpable y sentenciado a 25 años de prisión. Pero no es un resultado definitivo ya que sus abogados están preparando la apelación.
En la apelación la defensa está cuestionando la presencia de Rosie, pues aunque califican a la perra de “adorable”, señalan que su sola presencia parcializó al jurado hacia la testigo, asumiendo que cada vez que la niña estaba estresada y Rosie la animaba a seguir hablando, el estrés se debía a que la menor decía la verdad y no al estrés que puede ser ocasionado por mentir bajo juramento.
Los magistrados de la corte de apelación deberán valorar este testimonio junto con las otras experiencias que se han tenido en otros estados con la presencia de perros que ayudan a las víctimas a testificar, particularmente a los niños a quienes el perro les ayuda a sentirse acompañados en ese difícil momento.
Los niños que tienen que declarar en un juicio no nada más han pasado por una situación traumática, sino que el revivir los recuerdos y verse frente a personas que no conocen y que los cuestionan, es en sí mismo un hecho traumático. Por ello se les debe prestar asistencia.
En los juicios orales en Chihuahua, aunque no existen perros que conforten a los niños, se llevan a cabo medidas para protegerlos en sus declaraciones. De esta manera está previsto que testifiquen en una sala aparte con la sola presencia de los tres jueces, un secretario del juzgado y un psicólogo, de tal manera que no está frente a la persona contra quien testifica.
Sin embargo son medidas de protección que no siempre se cumplen. En el Estado de México, en el caso del homicidio de Nadia Muciño, sus hijos, el mayor de cinco años en el momento de los hechos, declararon en contra de su padre y tío como responsables del homicidio, testimonio que según se ha denunciado, fue rechazado sin fundamento por los magistrados de apelación, dejando en libertad al tío quien había sido encontrado culpable en primera instancia, violando el derecho de los niños a un debido proceso y a la justicia.
Así que mientras en Nueva York debaten sobre la presencia de los perros en las cortes, en nuestro país lamentablemente seguimos cuestionando el valor de las declaraciones de los niños.
Más información The New York Times
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