Después de muchos años de lucha en contra de los grupos neo nazis que cada año se reunían en el distrito de Wunsiedel, en el estado alemán de Baviera, frente a la tumba del lugarteniente de Adolfo Hitler, Rudolf Hess, la tumba finalmente fue desmantelada.

 

Rudolf Hess ingresó a prisión en 1947 para cumplir con una condena de cadena perpetua, y pese a que se habían establecido minuciosas rutinas de seguridad para evitar su suicidio, el 17 de agosto de 1987, a la edad de 93 años, Hess se ahorcó en su celda.

 

La parroquia donde se encontraban las tumbas de la familia Hess accedió a cumplir la última petición de este hombre y accedió a que fuera enterrado en su camposanto, sin saber que Hess y la fecha de su muerte se convertirían en un símbolo para los grupos de neo nazis que organizaron al año siguiente de su fallecimiento, es decir, en 1988 la primera marcha en honor a Hess.

 

Por las protestas que se suscitaron, las marchas quedaron prohibidas en 1991, pero la corte de la Administración de Baviera, creyendo que ya no sería una atracción, las autorizó nuevamente en 2001 sin prever que estas marchas crecerían cada año al convertirse en punto de reunión de neo nazis de toda Europa.

 

En 2005, ya a nivel federal, el Bundestag, cámara baja del Parlamento, prohibió explícitamente mediante una ley toda concentración en el lugar, pero no lograron evitar las marchas anuales.

 

En 2007 la parroquia propietaria del cementerio planteó la posibilidad de exhumar los restos de Hess y trasladarlos, pero tras negociar con la familia accedieron a esperar a que el contrato de arrendamiento de la tumba finalizara.

 

Así, finalizado el contrato de arrendamiento, y sin oposición judicial de la familia de Hess, el pasado 20 de julio se exhumaron los restos de Rudolf Hess con la finalidad de cremar sus huesos y esparcir sus cenizas en el mar. Esta acción coincidió con el 67 aniversario del fallido atentado contra Hitler el 20 de julio de 1944, cuando un grupo de oficiales encabezados por Claus Schenk von Stauffenberg intentó matarlo.

 

Se espera que tras el desmantelamiento de la tumba cesen las marchas neo nazis al pacífico lugar, pero eso solo se sabrá el próximo 17 de agosto pues es probable que aún sin tumba, el sitio y la fecha sigan teniendo significado para estos grupos de ultraderecha.

 

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