Un juicio en Canadá entre dos empresas ha llevado a obligar a Google a eliminar de los resultados de su motor de búsqueda, no sólo en Canadá sino en todo el mundo, a un sitio web que presuntamente está vendiendo piratería.
El caso inició en 2011 cuando Equustek Solutions una pequeña empresa de tecnología, demandó a Datalink Technology Gateways, acusándole de re etiquetar los productos de Equustek y hacerlos pasar como fabricados por Datalink, así como usar información confidencial y secretos comerciales para lanzar un producto que compitiera con ellos.
El tribunal prohibió a Datalink seguir vendiendo su inventario y a usar la propiedad de Equustek, pero Datalink no obedeció la orden judicial y continuó vendiendo los productos ilegales en línea.
En 2012, Equustek pidió a Google que “desindexara” el sitio de Datalink, pero Google se reusó a menos que existiera una orden judicial que prohibiera a Datalink continuar con su negocio en línea. Un tribunal British Columbia emitió la orden y Google retiro miles de resultados de su motor de búsqueda asociados con Datalink, pero no los relacionados con su sitio web y limitándose a los resultados que aparecían en Google.ca.
Entonces Equustek obtuvo una sentencia interlocutoria que ordenó a Google eliminar de su base de datos central en los Estados Unidos los sitios web infractores, lo que significa que el fallo tenía implicaciones a nivel mundial.
Google apeló la decision argumentando que no opera servidores en British Columbia y que no tiene oficinas en la localidad, por lo que no tiene ningún nexo con esa provincia canadiense, además cuestionó que la orden judicial pudiera tener efectos fuera de Canadá.
En 2015 la Corte de Apelaciones de British Columbia concluyó que la medida cautelar no estaba fuera de la jurisdicción del tribunal, ya que la disputa entre el demandante y el acusado tiene una fuerte conexión con la provincia canadiense y que los aspectos de los negocios de Google, también toca a los individuos en la región.
Google decidió llevar el caso a la Suprema Corte de Canadá, que en una decisión de 7 votos contra 2, decidió que Google deberá dar cumplimiento a la orden con alcance global.
El tribunal supremo considera que Datalink no sería capaz de perjudicar eficazmente a Equustek si su sitio web no pudiera buscarse en Google. "Internet no tiene fronteras, su hábitat natural es global. La única forma de garantizar que el mandato cautelar alcanzará su objetivo era que se aplicará en el lugar donde Google opera globalmente".
Si Google considera que cumplir con la orden judicial violaría las leyes de otra jurisdicción o interferiría con la libertad de expresión, el tribunal invita a la compañía a pedir al tribunal que se modifique la orden en consecuencia.
En cuanto a la libertad de expresión, el tribunal supremo aclara que "… no es una orden para eliminar un discurso, … es una orden para desindexar los sitios web que están violando varias órdenes judiciales. Hasta la fecha, no hemos aceptado que respetar la libertad de expresión implica facilitar la venta ilícita de bienes".
Sin embargo, los dos jueces que votaron en contra sostienen que la decisión es excesiva porque, técnicamente, el mandato es una decisión final, que implica que el caso simplemente quede sin materia.
Además, sostienen que esta orden será una carga continua para el gigante de Internet. "La orden para Google requiere una modificación y supervisión continua porque Datalink puede lanzar nuevos sitios web para reemplazar a los que han sido desindexados. Los tribunales deben evitar la concesión de medidas cautelares que requieran una supervisión y actualización tan complicada para los propios tribunales".
Otros también han expresado sus dudas sobre esta decisión, como Michael Geist, profesor de la Universidad de Ottawa “¿Qué sucede si un tribunal chino ordena a Google eliminar los sitios taiwaneses? ¿O si un tribunal iraní ordena que se retiren los sitios gay y lesbicos? Dado que las leyes de contenido local difieren de un país a otro, hay una gran probabilidad de conflictos ", dijo Geist.
Para Geist, además la decisión da más poder a Google y otros intermediarios de Internet que pueden convertirse en los árbitros en línea, por encima de las jurisdicciones de cada país.
La industria del entretenimiento ha aplaudido esta decisión, ya que se convierte en un precedente para poder presionar a Google desde Canadá para que elimine a nivel global todo aquello que consideran violaciones a derechos de autor.
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