El juez de Instrucción de la ciudad de Shrewsbury, condado de Shropshire, Inglaterra, concluyó después de un proceso que las monedas de oro encontradas en el teclado de un piano son un tesoro y como tal la propiedad del mismo es de la Corona.
Las monedas fueron encontradas el pasado mes de diciembre por Martin Backhouse, un afinador de pianos de 61 años de edad, a quien los propietarios actuales del piano vertical, la institución educativa Bishops Castle Community College, encomendaron la tarea de reparar el instrumento para que pudiera ser utilizado por sus alumnos.
Pensando que se trataba de una bolsa que contenía repelente de polillas, Martin Backhouse encontró las 913 monedas de oro que datan de entre 1847 a 1915, acuñadas durante los reinados de la reina Victoria, Eduardo VII y Jorge V. El tesoro estaba escondido debajo del teclado, cuidadosamente cosido en siete paquetes de tela unida y en un solo bolso de cordón de cuero.
Conforme a la Ley de Tesoros de 1996, quienes en Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte encuentran un potencial tesoro tienen la obligación de informarlo al juzgado de instrucción de su localidad, en donde se inicia un proceso para encontrar al propietario del hallazgo.
La mencionada ley dispone qué debe entenderse por tesoro y entre los postulados establece que serán calificados como tal, objetos prehistóricos, monedas que tengan oro o plata y con una antigüedad de más de 300 años u otros objetos valiosos más recientes que hayan sido escondidos deliberadamente.
En caso de que durante el procedimiento no se logre encontrar al propietario del hallazgo y este sea calificado como tesoro, la propiedad pasa a la Corona y debe ser ofrecido en venta a un museo conforme a la valuación realizada por el Comité de Valuación de Tesoros del British Museum. A quien lo encontró se le podrá entregar una recompensa por el hallazgo, aunque se trata de una recompensa que no es exigible judicialmente.
En el caso del tesoro del piano de Shropshire, durante el proceso se presentaron unas 50 personas reclamado la propiedad, pero el juez de instrucción declaró que no se podía adjudicar con certeza la propiedad a ninguno de los reclamantes.
Este piano fue fabricado por Broadwood and Sons of London y vendido en 1906 a dos maestros de música en el condado de Essex. Después de eso es incierto el destino del instrumento, hasta que en 1983 fue adquirido por la familia Hemming en el mismo condado.
La familia mudó su residencia al condado de Shropshire y donó el piano el verano pasado al Bishops Castle Community College para que los alumnos pudieran aprender música.
La valuación de las monedas para determinar su valor conforme al mercado actual no ha sido realizada, pero se ha determinado que se entregará una recompensa por el hallazgo, la que será dividida en partes iguales a Martin Backhouse y al colegio.
Probablemente se trate de una jugosa recompensa pues el señor Backhouse ha declarado que el dinero será para sus hijos, aunque no descarta que gracias a este dinero podrá retirarse anticipadamente.
El hallazgo de tesoros varía según el país donde se encuentre. En Alemania, por ejemplo, en 2016 se adjudicó la propiedad de una barra de oro a una joven de 16 años que la encontró en una playa, después de que hubiese fenecido el plazo otorgado para que el legítimo propietario la reclamara.
En Francia, por su parte, en 2014, tres obreros que en 2011 encontraron un tesoro al trabajar en la renovación de una casa del siglo XVIII, quedaron sujetos a proceso por robo por no haber declarado el hallazgo.
Así que hay que tomar en cuenta que no en todos los casos ni en todos los países aplica el principio de que quien lo encuentra se lo queda y que siempre es mejor declarar el hallazgo para evitar angustiosos procesos por robo. De esto se trata la honestidad.
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