Esta semana trascendió en la BBC un incidente ocurrido el mes pasado en una isla de Indonesia. Se trata de lo que se conoce como la “marcha de la vergüenza” y que se aplica a los acusados de robo en las Islas Gili de Indonesia.
Las Islas Gili ubicadas son un archipiélago compuesto de tres pequeñas islas, Gili Air, Gili Meno y Gili Trawangan, con aproximadamente 3,500 habitantes y rodeadas de coral, en donde se practican actividades como el buceo. En las islas, el uso de automóviles y el tráfico motorizado está prohibido por una ordenanza local por lo que los medios de transporte más comunes son la bicicleta, un carruaje tirado por caballos llamado cidomo y a pie.
Según el reporte de la BBC, una pareja fue captada en video robando una bicicleta y ellos no negaron la acusación, aunque no se ha podido localizar a la pareja para confirmar esta versión. Por su delito se les hizo marchar escoltados, con un letrero escrito en inglés colgando de sus cuellos en el que se leía “Soy un ladrón, no hagas lo que yo hice”.
El director de la oficina de turismo de la provincia de Nusa Tenggara Occidental, Laly Muhamad Fauzal, dijo a la BBC que la práctica de hacer desfilar a aquellos acusados de haber cometido crímenes en las islas surgió de un acuerdo entre la población local y la policía territorial, aunque se desconoce exactamente cuando surgió dicho acuerdo.
La mayoría de esas marchas suceden en Gili Trawangan, la mayor y más desarrollada de las tres Islas Gili. La policía no tiene una presencia permanente y como alternativa usan guardias de seguridad privada, con el apoyo de la policía territorial, cuando lo necesitan.
"Como no tenemos presencia policial imponemos nuestras propias reglas contra los ladrones. Si alguien es sorprendido robando, él o ella debe desfilar por la isla", explicó a la BBC una persona de la isla. "Después, esa persona será vetada de la isla y no se le permitirá regresar por unos años".
"Eso se hace para que la gente sea consciente de que no puede visitar un país extranjero y llevarse lo que quieran sin consecuencias", añadió, haciéndose eco del amplio sentimiento general en la isla de que la práctica es tanto justa como efectiva. "Nunca he escuchado de alguien que fue acusado injustamente e hizo una marcha de la vergüenza".
Añadió que la mayoría de los que son obligados a desfilar son pobladores locales, aunque algunos son turistas extranjeros que se emborrachan o "se ven forzados a robar porque se les ha acabado el dinero".
No está claro si la práctica tiene alguna base legal pero como los acusados generalmente evitan sanciones más serias, algunos observadores han señalado que pasar por la vergüenza y el veto posterior de regresar a las islas es preferible a iniciar una batalla legal con la posibilidad de una multa o algo peor.
Muchos habitantes de Gili Trawangan aseguraron que no tenían duda alguna sobre la validez de la “marcha de la vergüenza”, porque era una forma eficaz de acabar con los delincuentes y tener una isla tranquila y segura.
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