Mucho enojo ha generado la decisión de la Corte Suprema de Berlín, Alemania, de declarar culpable y, por ende, sentenciar a Irmela Mensah-Schramm, una mujer que por más de 30 años ha hecho campaña en contra de nazismo, cambiando los mensajes de odio que son pintarrajeados en las calles de las ciudades alemanas, por mensajes de paz.
Irmela Mensah-Schramm, de 70 años de edad, ha recibido la Medalla al Orden y Mérito y el premio Democracia Activa y Tolerancia, conferido por el gobierno alemán, por su labor en contra del neo nazismo.
Sin embargo, la fiscalía alemana decidió presentar caragos en contra de esta activista por pintar grafiti, el más reciente cambiando una frase contraria a la canciller Ángela Merkel por un mensaje de no violencia.
El mensaje decía “Merkel muss weg”, (Merkel se debe ir) e Irmela Mensah-Schramm lo cambió por “Merke! Hass weg!” (¡Toma nota! ¡Fuera el odio!).
Por sus actos, la Corte Suprema la sentenció por daño en propiedad al pago de una multa de 1,800 euros, suspendida durante 12 meses, dentro de los cuales, de reincidir, tendría que pagarla.
Esta sentencia ha generado mucho enojo en los medios alemanes que la han calificado de “loca” y de “absurda”.
El poder judicial tampoco parece muy feliz de haber sido orillado a tomar esta decisión fundamentada en la ley vigente. Por eso, un vocero del tribunal dijo: “El juez hubiera preferido haber detenido el proceso debido a la limitada culpabilidad, pero el fiscal no estuvo de acuerdo”. Este vocero agregó que el juez impuso la pena más baja que pudo actuando dentro del marco legal.
Por su parte, Irmela Mensah-Schramm ha declarado que apelará el veredicto: “Estoy esperando por la justificación escrita del veredicto para poder presentar la apelación”.
“Y, por supuesto, lo seguiré haciendo”, añadió desafiante.
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