ADN

Pese a que la evidencia de ADN parece ser ya rutinaria en varios sistemas legales, el resultado de una de estas pruebas ha sido usado por primera vez en el Reino Unido para determinar a quién corresponde un título aristocrático y con él, la propiedad de los bienes que lo acompañan. Se trata del caso que ha decidido el Privy Council, en la que retiran el título de baronet a quien se ostentaba como tal tras haberse determinado que no es descendiente de Robert Pringle de Stichill.

La disputa por el título de baronet se generó entre dos primos: Simon Pringle, de 50 años, y Murray Pringle, de 74. Para entender la disputa hay que remontarse en el tiempo al otorgamiento del título y luego retomar la línea de sucesión desde 1919.

El título de baronet no es nobiliario, sino que fue otorgado por la graciosa concesión del rey Charles II en 1683 a Robert Pringle, del poblado de Stichill, y a los “herederos varones de su cuerpo”, esto es, a su sucesión masculina directa.

En 2013, falleció el 10° baronet de Stichill, Sir Steuart Pringle, heredando el título y bienes su hijo Simon. Sin embargo, en 2010, Murray Pringle inició un estudio sobre la familia y reunió evidencia de ADN, que reveló que Steuart no era, como creía, un Pringle.

El asunto nos lleva más atrás en el tiempo, a 1919, cuando falleció el 8° baronet, Norman Pringle, quien, con su esposa, Florence, tuvieron tres hijos: Norman, Ronald, el papá de Murray, y James.

Tras la muerte de su esposo, Florence declaró en 1920 que Norman era el hijo varón más grande y que por tanto le correspondía el título. Sin embargo, los abogados de Murray expusieron que Norman no era hijo del baronet y que por tanto el título debió haber correspondido a Ronald. Por tanto, el heredero legítimo del título no es Simon sino Murray.

Los abogados de Simon defendieron el caso argumentando la invalidez de las pruebas de ADN para resolver disputas familiares.

El asunto fue presentado a la reina Isabel quien, a su vez, lo refirió al Privy Council, un órgano asesor de la corona que dirime este tipo de situaciones. En este caso, decidió el Comité Judicial del consejo, JCPC, conformado por siete de los doce ministros de la Suprema Corte británica.

Finalmente, el JCPC decidió que no existía fundamento legal para excluir la evidencia de ADN, la que a su vez demuestra “en una alta probabilidad” que Norman no era hijo del octavo baronet. Por tanto, declararon a Murray Pringle como el “heredero varón” del octavo baronet, quitando así el título a Simon.

Al haber sido la primera vez que se aceptan pruebas de ADN para resolver este tipo de disputas, los magistrados no dejaron de hacer notar que esto puede tener mayores implicaciones: “En el pasado, la ausencia de evidencia científica significaba que la presunción de legitimidad raramente podía ser refutada y los reclamos basados en afirmaciones de procreaciones irregulares ocurridas en el pasado lejano eran particularmente difíciles de establecer”.

“Ya no es así ahora…la evidencia de ADN puede reabrir sucesiones familiares varias generaciones en el pasado. Si es algo bueno y si medidas legales se deben establecer para proteger las transacciones de propiedades y las expectativas de largo plazo de las familias, son cuestionamientos que otros deberán resolver”, manifestaron los magistrados al emitir su conclusión.

En este difícil caso, los magistrados no dejaron de mostrar empatía hacia “el difunto Sir Steuart Pringle, un oficial distinguido que enfrentó dificultades no pretendidas en sus otoñales años, y también para Simon Robert Pringle, el presunto heredero, que creció en la creencia de que su padre era el legítimo 10° baronet y que con el tiempo él lo sucedería en el título”.

Podemos imaginarnos lo que Simon Pringle y su familia están pasando con este desalojo que los deja sin título, sin casa, sin tierras y con las manos vacías, si evocamos en la memoria a la familia Crawley y el conde de Grantham de la muy vista serie británica Downton Abbey.

Más información theguardian.com

miabogadoenlinea.net

Se permite la reproducción parcial o total, con crédito a miabogadoenlinea.net