La semana pasada trascendió la noticia de que un hombre residente en Irak había ganado el premio de 6.4 millones de dólares de la lotería de Oregón, Estados Unidos, lo que pronto generó comentarios y opiniones sobre la legalidad de que un residente en el extranjero gane un millonario premio de lotería local.
El boleto ganador fue adquirido por este hombre de Irak a través del sitio web thelotter.com el cual tiene su domicilio legal en Malta. Esta empresa vende boletos de lotería de diferentes países del mundo a cualquier comprador con conexión a Internet.
Esta empresa, que anuncia que no cobra comisiones por boleto ganador, gana dinero de la transacción al comprar el boleto. “Nosotros físicamente compramos los boletos oficiales a través de nuestras confiables y seguras oficinas locales ubicadas en más de 25 países y escaneamos una copia disponible en la cuenta segura de los jugadores, lo que confirma su propiedad”, declaró un ejecutivo de la empresa de Internet vía correo electrónico. “Cuando un jugador gana, tiene el derecho de reclamar personalmente su premio”.
Hasta el momento la compañía ha entregado boletos ganadores que suman unos 35 millones de dólares, señalando que ellos nunca son propietarios de los billetes de lotería sino solo depositarios de los mismos hasta que el propietario reclama su premio.
El boleto que ganó el sorteo de la lotería de Oregón en agosto pasado fue vendido en una tienda de conveniencia llamada Blinky’s, propiedad de Judie Bell-Putas, de 80 años de edad y de su hijo. Ellos no recuerdan a quién vendieron el boleto ganador, aunque ya recibieron de Oregon Lottery su comisión de US$64,000, el uno por ciento del valor del premio, por haber vendido el número ganador.
Si bien la legalidad de vender billetes de lotería a residentes extranjeros está siendo ampliamente debatida en estos momentos, lo que quizá pueda plantear un problema legal fue la solicitud del ganador iraquí, de 37 años de edad, de mantener su nombre en anonimato por razones de seguridad, pues las leyes del estado exigen que el nombre del ganador sea público.
En este caso, sin embargo, Jack Roberts, director de Oregon Lottery, accedió a la petición del ganador, aunque haciéndole saber que su decisión podía ser recurrida ante una corte judicial que terminara obligándolo a hacer público su nombre.
“No quería ser responsable si uno de sus hijos es secuestrado”, dijo Jack Roberts al referirse a la solicitud de anonimato. “Es mi decisión el que la necesidad de seguridad es superior a la necesidad del público de saber”.
Por el momento sólo se conoce que, para entregar el premio, los directivos de la lotería estatal pidieron a las autoridades nacionales de los Estados Unidos que les confirmaran que el iraquí no era buscado por algún delito tras lo que accedieron a la petición del ganador de depositarle el primer pago de US$ 158,720 de 20 pagos anuales, en una cuenta bancaria en los Estados Unidos que había abierto para este solo propósito.
De acuerdo con The New York Times, la legislación sobre la lotería data de hace décadas y es poco clara. Tratándose de compra de billetes en línea las cosas parecen ser más claras pues la federación prohíbe la venta de billetes de lotería entre dos estados salvo que ambos estados estén de acuerdo. Sin embargo, en este caso la compra se hizo físicamente en el mostrador de una tienda.
“Pienso que lotter.com está operando en un área gris de la ley”, dijo el profesor de Derecho sobre juegos y apuestas en la Universidad Drake en Des Moines, Iowa, Keith C. Miller. Opinión contraria a la de I. Nelson Rose, profesor de Derecho en la Facultad de Derecho Whittier, en California: “Pienso que probablemente fue 100 por ciento legal”.
Entre que son peras o son manzanas, y para el disgusto de algunos, gracias a la lotería de Oregón hay un nuevo millonario en Irak.
Más información nytimes.com
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