Condóminos acusan a constructora española de publicidad engañosa II

Conjunto condominial Polárea

La construcción y preventa de los departamentos en las Torres Oslo y Estocolmo del Conjunto Condominial Polárea, por los que se presentó la primera demanda de acción colectiva por publicidad engañosa en contra de una constructora,  inició en 2012 y entregaron los departamentos a los compradores entre 2014 y 2015.

Una vez que los distintos condóminos tomaron posesión de los departamentos empezaron a encontrar distintas fallas tales como que se colaba el aire por las ventanas, las regaderas en los baños prácticamente no tenían cancel, mala calidad en los acabados de madera, que la cerradura de la puerta principal era también de mala calidad o filtraciones den la instalación de agua potable.

Esto sumado a que no había interfonos en edificios de más de 20 pisos y 6 sótanos, fallas constantes en los elevadores, filtraciones del canal de nado, que además no cumplía con las especificaciones para ser llamado así.

Los vecinos decidieron hacer un frente común ante la constructora para que efectuara las reparaciones que fueran necesarias, pero el diálogo no dio frutos y lo más que lograron fue que se colocaran los interfonos.

Aunado a ello, los vecinos de la Torre Oslo veían poco o casi nada de progreso respecto al resto del desarrollo del Conjunto Condominial Polárea y Grupo Lar no resolvía sus dudas.

Cuando se empezaron a entregar los departamentos en la Torre Estocolmo Grupo Lar dejó de responder a los cuestionamientos sobre el proyecto original que debía desarrollarse con base en el “Plan Maestro de Legorreta”.

Ante las irregularidades en la construcción de los edificios, pero también en lo que les habían ofertado y lo que estaban recibiendo, en noviembre de 2015 la asamblea de condóminos de las dos torres decidió unir fuerzas y hacer valer sus derechos, demandando a Grupo Lar por publicidad engañosa mediante una acción colectiva para incluir a todos los afectados por las condiciones no cumplidas.

El reunir la información para la demanda traería descubrimientos más graves, además de las represalias por parte de la constructora.

Los condóminos descubrieron que cada uno de los departamentos era parte de un total de cuatro conjuntos condominiales, uno integrante del otro, hasta llegar al Conjunto Condominial Polárea, que tiene su domicilio marcado en Lago Zurich, colonia Ampliación Granada, delegación Miguel Hidalgo, cuando las Torres Oslo y Estocolmo se encuentran en Presa Falcón, en la misma colonia y delegación. Los vecinos señalan que esto provoca que su correo se extravíe.

Además, se enteraron que Grupo Lar como tal no existe siendo en realidad una marca registrada bajo la cual opera un conjunto de siete empresas, de las cuales cuatro se encuentren registradas en la Ciudad de México y tres en España.

A eso hay que agregarle que los departamentos que les vendieron como “de lujo” con “acabados de lujo”, no alcanzan esa categoría conforme al Manual de Procedimientos y Lineamientos Técnicos de Valuación Inmobiliaria para el Distrito Federal.

Pero lo más delicado es que mientras se construían, vendían y entregaban esas dos torres, el proyecto había sido modificado a tal grado que ya era imposible su realización en los términos en que se proponía en el “Plan Maestro de Legorreta”.

Las 14 manzanas privativas y cuatro lotes comunes que serían utilizados como vialidades y que formaban parte del Conjunto Condominial Polárea, fueron fusionados y divididos para que sólo quedaran tres lotes. Y el más grande, que ocupa casi el 75% de la superficie original del terreno, fue vendido a una subsidiaria de Grupo Carso.

Así, la manzana en donde se ubican las torres Oslo y Estocolmo quedó totalmente separada del resto del proyecto de Grupo Lar; es más, los dos lotes que ocupa el proyecto se encuentran en distintas calles y están separados por más de 400 metros en línea recta.

Por supuesto, no existen áreas comunes que compartan ni ninguno de los atractivos que les prometieron como parte del “Plan Maestro de Legorreta” en toda la publicidad que recibieron en la etapa de preventa de los departamentos.

Grupo Lar tomó represalias en contra de los vecinos que promovieron la presentación de la demanda de acción colectiva por publicidad engañosa. Se presentaron denuncias en contra del representante común y miembros de los comités de vigilancia que van del despojo hasta fraude procesal y administración fraudulenta. Aunque en todas ya se ha dictado el no ejercicio de la acción penal, algunas se encuentran en apelación por parte de la constructora. Asimismo, existe una demanda por daño moral.

La demanda de acción colectiva promovida en abril de 2016 se ha encontrado con obstáculos por lo que su avance ha sido lento. A pesar de que el Juzgado Tercero de Distrito en Materia Civil en la Ciudad de México había dado luz verde para que se iniciara el proceso porque se cumplía con los requisitos previstos en la ley, las empresas que se identifican bajo el nombre de Grupo Lar solicitaron la revisión de la decisión y el Tercer Tribunal Unitario en Materias Civil y Administrativa del Primer Circuito revocó la decisión determinando, además, que la vía de acción colectiva no era la correcta.

Los condóminos promovieron amparo en contra de esa decisión y el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito negó el amparo al estimar que la vía colectiva en estricto sentido fue incorrecta al ser algunas prestaciones solicitadas por los condóminos de naturaleza divisible, derivando en la improcedencia de la demanda de amparo.

Al respecto, el abogado Bucio nos ha manifestado que los vecinos no se darán por vencidos, que promoverán un recurso de revisión ante esta decisión y que están dispuestos a recurrir a instancias internacionales e impulsar una reforma legal al Código Federal de Procedimientos Civiles que facilite la presentación y trámite de las demandas de acción colectiva.

Por lo pronto no todo son malas noticias. Al menos ya existe una sentencia firme del Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito que resuelve que Grupo Lar sí violó los derechos de los consumidores y que quedó acreditada la existencia de publicidad engañosa y el daño a los condóminos al no haberse cumplido con las condiciones conforme a las cuales se ofreció y se pactó la preventa de los departamentos.

Es necesario que como los condóminos de Polárea, otros consumidores continúen haciendo un frente común para hacer respetar sus derechos ante el incumplimiento de los desarrolladores, para erradicar sus cuestionables prácticas de venta, y demostrarles que no son intocables.

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