Condóminos acusan a constructora española de publicidad engañosa

Torres Oslo y Estocolmo

En la primera demanda de acción colectiva por publicidad engañosa en contra de una constructora, un grupo de más de 35 propietarios de departamentos en condominio ha iniciado acciones legales en contra de un grupo de empresas identificado como Grupo Lar por no haberles cumplido lo ofrecido cuando adquirieron sus departamentos en preventa.

Representados por el reconocido abogado y autor Rodolfo Bucio Estrada, los residentes del condominio Polárea decidieron hacer un frente común ante la desarrolladora española al considerar que a través de información falsa y publicidad engañosa los indujo a comprar los departamentos que ahora se han convertido en su dolor de cabeza.

La promoción de Polárea inició en mayo de 2008 cuando Grupo Lar anunció que en los predios que ocupaba la fábrica de vidrio de Vitro en la colonia Nueva Granada, en la Ciudad de México, desarrollaría un gran conjunto condominial que ocuparía casi 66,000 metros cuadrados, entre las calles de Lago Zúrich, Presa Falcón, Río San Joaquín y Plaza Carso en la colonia Ampliación Granada, delegación Miguel Hidalgo, Ciudad de México.

En enero de 2012 inició la preventa y construcción de los primeros dos edificios del conjunto en condominio Polárea, identificados como Torre Oslo y Torre Estocolmo, aunque después descubrirían que legalmente no se llaman así.

Para promocionar los departamentos, a los interesados se les exhibía un video en donde Grupo Lar aseguraba que para crear “Polárea Residences” convocó a un concurso internacional de arquitectura para el diseño de un Plan Maestro, resultando ganador el despacho de arquitectos Legorreta + Legorreta.

En ese video, el propio arquitecto Víctor Legorreta explicaba en qué consistía el "Plan Maestro de Legorreta": un mega proyecto urbano con una red de espacios abiertos de interconexión; edificios residenciales con parque interior privado, edificios de oficinas, vialidades internas, vida a base de plazas, callejones con algunas áreas cubiertas, un parque central, jardines, una zona comercial y zonas familiares, pero, sobre todo, incluiría más de veinticinco mil metros cuadrados de amplias áreas verdes y peatonales, es decir alrededor del 50% de la superficie del lote, lo que permitió, según el propio video, que las autoridades de la Ciudad de México autorizaran que los edificios tuvieran más altura.

Después se presentaban maquetas y planos tanto de los departamentos tipo como de los edificios de cada fase y finalmente se les entregaba alguno de los más de 33 folletos promocionales que publicitaban el conjunto, en donde se describía a los departamentos que ofrecían a la venta como “departamentos de lujo con acabados de lujo”.

En esos folletos se afirmaba que, independientemente de las amenidades y servicios que prestaría el “Condominio Maestro Polárea” a todos los edificios del conjunto, cada edificio contaría con amenidades de uso exclusivo de sus habitantes como áreas verdes, albercas, asoleadero, zonas de asadores al aire libre, zona de juegos infantiles, gimnasio, vestidores, salones de juegos, ludoteca, salones de usos múltiples, cancha de paddle, snack bar, carril de nado, pista de jogging, caseta de seguridad y roof garden.

Todo esto rematado con frases como “Polárea pretende recuperar los espacios comunes, abiertos a la vida social y familiar brindando plusvalía”; “un proyecto de ciudad, en dónde podrá convivir la parte residencial, comercial y oficinas”; “amplias áreas verdes”; “…espacios abiertos, patios, plazas y jardines sin perder de vista la seguridad y privacidad…”; “todo a tu alcance”; “un estilo de vida único”.

Ante este ofrecimiento, los condóminos adquirieron los departamentos que parecían ser una excelente inversión, en precios que oscilaban entre 1.5 y 3 millones de pesos.

Pero vendría la realidad, que expondremos el día de mañana.

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