Televisión antigua

Sieglinde Baumert, de 46 años de edad, es la primera persona que en Alemania es encarcelada por haberse negado a pagar el impuesto de radiodifusión pública que todos los residentes de ese país europeo, nacionales o extranjeros, están obligados a pagar al mes para financiar la televisión y radio del estado.

Se trata de un impuesto de €17.50 al mes que se aplica a cada jefe de familia en general, tengan o no radio o televisión. Antes de 2013 los inspectores encargados de la cobranza de este impuesto, iban de casa en casa verificando el número de radios y televisiones a fin de calcular el monto de la contribución. Sin embargo, como muchos no pagaban al no abrir la puerta o al negarse a proporcionar información, la ley se reformó para establecer una tasa general.

Sieglinde Baumert se ha negado desde 2013 a pagar este impuesto. Ella y otros opositores a esta contribución argumentan que los canales de televisión pública ARD y ZDF y la estación de radio Deutschlandradio, están sobre financiadas y por ello se niegan a seguir pagando.

“Por ejemplo, no entiendo nada de fútbol”, explica esta mujer residente en Geisa, en el estado federado de Turingia. “Cuando leo: un minuto de Sportschau (programa de noticias deportivas) cuesta 40,000 euros, me pregunto por qué debo invertir un solo centavo en eso”.

Sin embargo, una reciente decisión del máximo tribunal administrativo de Alemania concluyó la legalidad de la imposición general del impuesto por lo que persiste la obligación de pagarlo.

Por su evasión, Sieglinde Baumert, además de haber sido encarcelada por seis meses, perdió su empleo. Pero ella dice que cree en su causa y que no está dispuesta a ceder ante las autoridades y pagar una contribución que considera injusta.

Y mientras está en prisión, puede ver televisión pública y escuchar el radio sin la obligación de pagar ya que está en zonas comunitarias. Pero al abandonar la prisión deberá decidir si cede y paga o si se arriesga a un encarcelamiento de hasta dos años.

Las autoridades han declarado que en 2014 recaudaron 8,300 millones de euros para la radiodifusión pública. Detrás del pago de este impuesto hay 4,5 millones de contribuyentes, pero se desconoce cuántas personas se han negado a pagar por motivos políticos como Sieglinde Baumert.

Probablemente a esta mujer sigan en prisión otros contribuyentes más que no quieran seguir “invirtiendo” en radio y televisión públicos.

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