La noche del domingo pasado, los familiares de dos yemeníes asesinados en 2013 por drones controlados por los Estados Unidos, presentaron una demanda ante una corte federal de distrito en Washington, D.C., pidiendo que el gobierno reconozca que el homicidio fue producto de un error y que se disculpe públicamente. No se solicita compensación económica.

La demanda es presentada a nombre de los familiares del clérigo opositor a A-Qaeda, Salem Ahmed bin Ali Jaber, y de su primo, el policía de tránsito Waleed bin Ali Jaber, asesinados junto con tres miembros de Al-Qaeda en una población yemení por el impacto de un dron. Se trata de un hecho que recibió mucha atención pública por haber puesto en evidencia los ataques de los Estados Unidos con información de inteligencia insuficiente.

Según se expone, el clérigo Salem Ahmed bin Ali Jaber dio un sermón en Mukalla, una población de 3,000 habitantes, hablando duramente contra Al-Qaeda: “Reto a Al-Qaeda a que me enseñe tan solo una evidencia en el Islam que diga que estas muertes son justificadas”, declara que dijo su primo Faisal bin Ali Jaber quien presenta la demanda en su calidad de “amigo cercano”.

Días después de este sermón tres desconocido fueron a buscar la clérigo quien aceptó reunirse con ellos. Por seguridad lo acompañó su primo Waleed bin Ali Jaber, quien era policía. Mientras se entrevistaban con estos tres sujetos, y a la vista de la población, fueron atacados mediante el uso de un dron, falleciendo los cinco hombres. Se asume que la inteligencia de los Estados Unidos sabía que los tres desconocidos eran miembros de Al-Qaeda y que supusieron que los otros dos también lo eran sin haber confirmado la información.

Oficiales de seguridad de Yemen contactaron a las familias y les dijeron que sus familiares no eran parte del objetivo, entregándoles una compensación por $155,000 dólares. Se presume que este dinero provino del gobierno de Estados Unidos el que, sin embargo, no explicó los hechos ni se disculpó.

La demanda que se presenta en los Estados Unidos se fundamenta en declaraciones hechas por el presidente Obama el pasado mes de abril cuando reveló que dos rehenes, un estadounidense y un italiano, habían fallecido en un ataque con drones controlado por su gobierno, diciendo que las familias de los fallecidos tenían el derecho de saber la verdad y que su gobierno estaba dispuesto “a confrontar de lleno nuestras imperfecciones y a aprender de nuestros errores”. Esta misma consideración se pide para las familias de los yemenís en la demanda presentada.

“Hay una sencilla cuestión en el centro de esta reclamación”, se lee en la demanda. “El presidente ha admitido la muerte de inocentes americanos e italianos con drones, ¿por qué las desconsoladas familias de inocentes yemenís tienen menos derecho a la verdad?”.

Pese a que la demanda se presenta sobre un hecho bien conocido, el profesor de Derecho de la American University, Stephen I. Vladeck, no se muestra muy optimista sobre el curso que tendrá la misma al recurrir la legalidad del ataque bajo la Ley de Protección a las Víctimas de Tortura y el Estatuto de Tortura a Extranjeros. Explica que la ley no es aplicable en contra de autoridades federales y que ya una corte de distrito rechazó una demanda parecida presentada por un iraquí y un afgano que dicen haber sido torturados cuando estaban bajo custodia de los Estados Unidos.

Habrá que esperar para saber si esta demanda es aceptada y de serlo, cómo procederá porque los reclamos que hace parecen ser totalmente legítimos.

Las familias de los yemenís están siendo apoyados en esta acción legal por el grupo de Derechos Humanos Reprive.

Más información Washingtonpost.com

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