La Audiencia de la provincia de A Coruña (La Coruña), Galicia, España, falló en un recurso de apelación confirmando la sentencia de primera instancia que sigue obligando a un padre a proporcionar alimentos a su hija de 30 años pese a que ya terminó sus estudios universitarios, pero no ha encontrado un trabajo estable que le permita hacerse cargo de su propia manutención.

Es así como la Audiencia aplicó lo dispuesto en el artículo 152.3 del Código Civil de España que establece que la obligación de prestar alimentos cesará “cuando el alimentista pueda ejercer un oficio, profesión o industria… de suerte que no le sea necesaria la pensión alimenticia para su subsistencia”, pero se interpretó conforme a lo establecido en el artículo 3.1 del mismo ordenamiento en cuanto a la realidad social del tiempo en que deben ser aplicadas las normas. En este sentido, la doctrina jurisprudencial ha venido estableciendo sistemáticamente que “para que cese la obligación de prestación alimenticia, es preciso que el ejercicio de una profesión, oficio o industria sea una posibilidad concreta y eficaz según las circunstancias, no una mera capacidad subjetiva”

En este último aspecto se pecisió que la situación de crisis actual no significa que una persona de 30 años con título universitario pueda ser autónoma por lo que en el momento presente la situación de la hija en este caso no puede interpretarse como un “parasitismo social”. De esta forma, la decisión toma como base una decisión del Tribunal Supremo de marzo de 2001 en la que se establecía que en “una sociedad moderna y de oportunidades” otorgar alimentos a universitarios de 30 años, con plena capacidad física y mental sería favorecer el mencionado “parasitismo social”.

Sin embargo, la Audiencia Provincial recuerda que la situación de 2001 y la de 2013 son totalmente diferentes: “La situación económica en el año 2001 y en el año 2013 no son idénticas, ni comparables. En el año 2001 había una pujanza económica, con importante crecimiento. Ahora estamos en una profunda crisis económica, que afecta de manera especial a la economía española, con unas tasas de desempleo muy importantes, y gente joven emigrando, inmigración en retroceso, donde un título universitario no confiere una garantía de encontrar trabajo. Es por ello que, en la actualidad, el que una persona de 30 años haya culminado sus estudios y no pueda encontrar trabajo no puede considerarse como ‘parasitismo social’”.

De esta forma el padre deberá seguir proporcionando alimentos a su hija de forma indefinida, hasta que ella no tenga necesidad de ellos, aunque sí acordó en reducir dicha pensión a €400 mensuales en vista de que la hija ha encontrado trabajos ocasionales que le han ayudado en sus gastos de manutención.

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