Neozelandeses piden prohibir terapias de conversión a homosexuales

Bandera del orgullo gay

Sobre la avenida Molesworth en Wellington, Nueva Zelanda, este miércoles se dieron cita unas 60 personas que presentaron al Parlamento, ubicado en esa dirección, una petición para que se prohíban en el país las llamadas terapias de conversión para la comunidad LGBTQ.

Se conoce como terapia de conversión todo acto encaminado a intentar cambiar la identidad de género de una persona o sus preferencias sexuales. Se trata de actos perniciosos y crueles que son en extremo dañinos para las personas.

“Ya tenemos cinco veces más probabilidades de intentar el suicidio que las personas no-arco iris (non-rainbow) en Nueva Zelanda y [la terapia de conversión] envía a las personas a un lugar en el que les dicen que está mal quienes son”, declaró a los medios Tabby Besley, coordinadora nacional de la organización InsideOut que aboga por los derechos de la comunidad LGBTQ+.

La petición que se presentó esta semana está firmada por 15,448 personas en su mayoría pertenecientes a organizaciones juveniles ecologistas y laborales, Young Greens y Youg Labour, más 5,157 firmas obtenidas por otra organización LGBTQ+.

De esta forma, la petición tiene el apoyo del partido verde y del partido laboralista de Nueva Zelanda, habiendo contado el evento con la presencia de parlamentarias de estas agrupaciones políticas.

Para Tabby Besley, la petición y la reforma a la ley que pueda derivar de ella sería “un buen inicio” y aunque es difícil de saber cómo sería ejecutada la prohibición, sería muy útil. “Si las personas están siendo obligadas a terapia, tendrían la ley respaldándolos así que podrían reportar o tener apoyo que realmente les sea de ayuda”.

Por su parte, Max Tweedie, co-convocante de los Young Greens, dijo que la petición había recibido “una oleada de apoyo”. “Hay jóvenes que están siendo lastimados por esta práctica. Sabemos que esta práctica no funciona”.

La prohibición a las terapias de conversión es una discusión que cada vez llega a más comunidades. Así, en 2016 Malta se convirtió en el primer país europeo en prohibirlas, con la aprobación de la Ley de Afirmación Sexual, Identidad de Género y Expresión de Género, que impone una multa de entre 1,000 y 5,000 euros y hasta cinco meses en prisión “para quienes publiciten, ofrezcan o refieran a un individuo a otra persona que realice” cualquier práctica “cuyo objetivo sea cambiar, reprimir o eliminar la orientación sexual de una persona, identidad de género o expresión de género”. De forma trascendente, esta ley puntualiza que “ninguna orientación sexual, identidad sexual o expresión sexual constituye un desorden, enfermedad o defecto de ninguna manera”.

En los Estados Unidos, en un fallo trascendental, un jurado de una corte de Jersey City, en el estado de Nueva Jersey, estableció que una organización sin fines de lucro que prometía “convertir” a los homosexuales en heterosexuales, estaba cometiendo fraude conforme a la ley de los consumidores del estado.

Sobre los daños que estas terapias de conversión ocasionan, el próximo mes de noviembre se estrenará en los Estados Unidos (y esperemos que también en México) la película Boy Erased, escrita y dirigida por Joel Edgerton, basada en las memorias de Garrard Conley quien en su adolescencia fue sometido por sus padres a una terapia de este tipo que le dejó graves secuelas emocionales. La película está protagonizada por Nicole Kidman y Russell Crowe, como los padres de Lucas Hedges en el papel de Conley.

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