Planta de cannabis

Este miércoles se anunció que el parlamento de El Líbano estará revisando pronto un paquete legislativo para legalizar la plantación y consumo de cannabis medicinal, como una forma para impulsar su economía.

El anuncio fue realizado por Nabih Berri a la embajadora de los Estados Unidos, Elizabeth Richard: “El parlamento de El Líbano se está preparando para estudiar y adoptar la legislación necesaria para legalizar la siembra y consumo de hachís para propósitos medicinales, como lo está haciendo un gran número de países europeos y algunos estados de los Estados Unidos”.

La marihuana y el hachís son productos de cannabis, pero mientras la marihuana es de la hierba, el hachís se obtiene prensando la resina de las flores y se consume generalmente en cigarrillos o pipas, a menudo mezclado con tabaco.

La propuesta de legalizar el cannabis para usos medicinales fue presentada en el informe de la empresa de consultoría McKinsey & Company, comisionada por el gobierno para analizar formas de crecimiento económico de El Líbano, el país con la tercera deuda externa más alta del mundo y con un bajo crecimiento económico derivado de conflictos internos, corrupción y agravado por el conflicto iniciado en 2011 en Siria, país vecino.

Aunque la ley actual prohíbe la siembra, comercialización y consumo de cannabis, en la región del Valle de Bekaa, en el este del país, la producción de cannabis se ha convertido en una industria multimillonaria, con el surgimiento de familias poderosas que han evadido su detención. Pese a que el gobierno ha tratado de eliminar esta actividad económica de los campos libaneses, los campesinos se han resistido alegando que no tienen otras alternativas viables de trabajo.

Sobre esta propuesta, el parlamentario Nabih Berri dijo a los reporteros que la propuesta de McKinsey incluye “establecer zonas para el cultivo de cannabis para propósitos medicinales, dentro de un marco legal integral”.

Como en varios países del mundo, en El Líbano existen varios activistas que han llamado para la legalización de la siembra, comercialización y consumo de productos derivados de cannabis tanto para impulsar el crecimiento económico del país como para acabar con mafias que controlan el mercado ilegal y que usualmente generan actos violentos.

En El Líbano, el cannabis es plantado durante la primavera y es cosechado en septiembre para ser puesto a secar durante tres días e iniciar con el proceso de prensado de la resina de la que se obtiene una masa generalmente de color marrón cuya pureza puede variar según la calidad de la planta y el método empleado para su obtención.

Más información gulfnews.com

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