Mujer australiana podrá inseminarse con esperma de novio fallecido

Vientre de mujer embarazada

En la primera decisión de su tipo, un tribunal en Brisbane, Australia, concedió a una mujer, Ayla Cresswell, la posibilidad de ser inseminada con el esperma de su difunto novio, aunque será la clínica de fertilidad la que tenga la última palabra.

Ayla Cresswell, de 25 años, vivía con su novio Joshua Davies, de 23 años, cuando él falleció repentinamente en agosto de 2016. Horas después de su fallecimiento, Ayla logró recolectar esperma el que almacenó en una clínica de fertilidad.

En el estado de Queensland es ilegal inseminar a una mujer utilizando el esperma de un hombre que no ha concedido su autorización por escrito. Incluso es ilegal recolectar estas muestras sin consentimiento. Sin embargo, dada la prematura muerte de su novio, Ayla hizo la petición al poder judicial.

El caso fue presentado ante la juez Susan Brown de la Suprema Corte de Brisbane, en Queensland, por la abogada de Ayla, Kathryn McMillan, quien dijo que, pese a la juventud de la pareja, ellos habían hecho planes para establecer una familia juntos.

“Esto no es una reacción por el duelo”, dijo la abogada McMillan. “Ella lo ha pensado, ha recibido asesoría, ha pasado por muchos problemas y se ha realizado varias pruebas para ver si puede concebir”.

La abogada señaló que aunque el hijo no tendrá un padre, sí tendrá el apoyo de un abuelo materno y de los abuelos paternos, es decir, de los padres de Joshua quienes estuvieron presentes durante las audiencias.

La fiscal Soraya Ryan, por su parte, expresó dudas respecto de los derechos de una persona fallecida y sobre la legalidad en la posesión del esperma por parte de Ayla.

Durante la audiencia de noviembre de 2017 la juez Brown declaró que siendo un tema tan complejo no dictaría sentencia en ese momento.

Al dar a conocer su decisión este miércoles, la juez Brown expuso que había tomado en consideración la capacidad financiera de Ayla para sostener y criar a un hijo sola, además del apoyo por parte de la familia de ella y de él.

“También estoy satisfecha de que la señorita Cresswell está actuando responsable y racionalmente y ha tomado las medidas necesarias para asegurarse que cualquier niño que pueda concebir recibirá apoyo financiero y emocional y que la familia extendida apoyará a cualquier hijo de la señorita Cresswell”, señaló la juez.

La decisión marca un hito en la historia del derecho de familias en el estado australiano, aunque genera otro tipo de cuestionamientos que deberán resolverse, como lo manifestó el presidente de la Barra de Abogados de Queensland, Bill Potts. Así, se deberá resolver si el niño llevará el apellido del padre, si le corresponden derechos de sucesión, la injerencia de los abuelos paternos en la educación del menor, etcétera.

Judicialmente Ayla ya tiene el visto bueno, pero ahora falta que la clínica de fertilidad acepte hacer la inseminación sin contar con la autorización por escrito del donador. De hacerlo, podría abrirse la puerta para que más mujeres tengan hijos póstumos de sus parejas.

Más información smh.co.au

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