Se incrementan agresiones a maestros en Sudáfrica

Maestro en salón de clases

El martes de esta semana apareció en la red un video de dos alumnas de una escuela sudafricana pateando y golpeando a su profesor. El origen del video está siendo investigado, pero refleja un fenómeno que ha ido en aumento en el país africano: la agresión al personal docente.

Las autoridades escolares han declarado que existe un procedimiento muy claro a seguirse cuando los alumnos agreden a sus profesores y que la agresión física es causal de expulsión conforme ha quedado establecido en la Ley de Educación de Sudáfrica.

Este procedimiento inicia con la suspensión durante cinco días del alumno que agredió al profesor, seguido de una audiencia en la que se le impone la sanción.

“Las sanciones pueden ser cualquier cosa entre la expulsión del alumno y su reubicación en otra escuela”, declaró el vocero del departamento de educación de Limpopo, Sam Makondo.

Las declaraciones fueron realizadas por personal de Limpopo porque ha sido en esa provincia donde se filmó el video que emergió en la red esta semana. En esta jurisdicción, las autoridades de educación han recibido 942 casos de grave indisciplina de alumnos en los pasados 12 meses. Así, las estadísticas del estado revelan que 358 alumnos estuvieron involucrados en problemas de abuso físico, incluida la agresión a compañeros.

Sobre el nuevo video de agresiones a un profesor, el vocero del Sindicato Sudafricano de Maestros, Nomusa Cembi, declaró: “Estos incidentes están escalando aceleradamente. Condenamos el incidente. La ley deberá seguir su curso”.

El fenómeno de las agresiones a maestros no es nuevo ni exclusivo de Sudáfrica. En 2014 Uruguay enfrentó un creciente número de agresiones a maestros, aunque estas por parte de padres de familia, y por tal motivo el Consejo de Educación Inicial y Primaria, decidió destinar a un abogado de la División Jurídica para que específicamente se ocupara de estos casos.

En España se ha llegado a fallar que las agresiones y el acoso a los maestros, que desembocan en estados de ansiedad que provocan la baja del docente se deben considerar accidentes de trabajo y como tal deben pagarse las prestaciones respectivas.

La expulsión de los alumnos que agreden tampoco es la solución. Como sociedad debemos buscar la forma de ayudar a nuestros niños y jóvenes a lidiar con sus estados de ansiedad y frustración que pueden ser los que generen estos episodios de violencia contra las figuras de autoridad.

Más información timeslive.co.za

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