Si los Gigantes ganaron porque Hernández falló en atrapar el pase que en los últimos segundos del juego le lanzó Tom Brady, o si Giselle Bundchen, esposa de Brady, insultó a sus compañeros de equipo, los Patriotas de Nueva Inglaterra, por no atrapar los pases o si el partido fue una excelente demostración de estrategia, todo eso pasó al olvido, y no por el espectacular show de medio tiempo de Madonna, sino porque la cantante MIA, durante su breve participación, hizo la seña del dedo medio.

 

Un gesto que es considerado obsceno en muchas sociedades y que fue empleado por primera vez, de acuerdo con la BBC, por Diógenes en el siglo IV a.C, en la antigua Grecia, para demostrar su disgusto por un discurso de Demóstenes, el orador tartamudo.

 

El gesto que los romanos llamaban digitus impudicus o el dedo impúdico y que ha sido raíz de escándalo no solo en el medio del espectáculo sino también en la política, llevando a sus protagonistas a la vergüenza pública, al arrepentimiento y a la disculpa.

 

Haber mostrado el digitus impudicus puede costarle caro a la carrera de MIA, no solo por la multa que probablemente impondrán, sino porque se trata de un gesto por el que muchas personas que lo han hecho en público han sido detenidas, multadas y hasta encarceladas por conducta desordenada o por violación de los códigos de buen gobierno y de diversas ordenanzas.

 

Su uso indiscriminado es indicativo, a juicio de algunos estudiosos del tema, de que ha perdido su significado ofensivo y que ahora se trata de una señal de protesta, de enojo o de agitación.

 

Esta es la opinión de Ira Robbins, un profesor de derecho de la American University en Washington, DC, Estados Unidos, quien analizó el tema a profundidad en su publicación titulada Digitus Impudicus: The Middle Finger and the Law y en donde defiende la tesis de que la persecución penal por hacer la seña del dedo medio es una clara violación a la Primer Enmienda, es decir, a la libertad de expresión, además de un desperdicio de recursos judiciales y un desafío al sentido común.

 

El profesor Robbins apoya su argumento en recientes decisiones de la Suprema Corte en que se sostiene que el libre discurso no debe ser censurado porque sea ofensivo para algunos y agrega que el derecho penal sirve para proteger a las personas, su propiedad y sus bienes de daño serio, peligro que no representa la señal del dedo medio.

 

Por si es un gesto ofensivo o no, las cadenas de televisión que transmitieron el espectáculo del medio tiempo del Super Bowl, ya ofrecieron disculpas por el desliz de MIA y están cruzando los dedos para que en su sociedad moralista el asunto no trascienda como lo hizo el seno de Janet Jackson en el Super Bowl de 2004.

 

 

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