Puesta en escena de Matar a un Ruiseñor podría representarse ante jurado

Harper Lee y portada de To Kill a Mockinberg

Como respuesta a la demanda que en Alabama presentó la albacea de la sucesión de la escritora estadunidense Harper Lee, el productor de teatro Scott Rudin, quien posee los derechos de Matar a un Ruiseñor (To Kill a Mockingbird) para presentarla en Broadway, presentó a su vez una demanda.

En la demanda presentada ante un tribunal de Manhattan, Scott Rudin, de la empresa productora Rudinplay, expone que la controversia presentada por la albacea de la sucesión de Lee, Tonja B. Carter, le ha generado graves daños al no haber podido asegurar todo el financiamiento para la producción en Broadway, lo que está poniendo en riesgo el estreno de la obra para el próximo mes de diciembre. Por tales motivos pide que se le compensen los daños sufridos con por lo menos 10 millones de dólares, que se deseche la demanda presentada en Alabama, que se declare que la obra no infringe los términos del acuerdo firmado con Harper Lee sobre los derechos de Matar a un Ruiseñor y que se declare que Tonja B. Carter no tiene la facultad de actuar a nombre de la sucesión de la afamada escritora.

En la documentación legal, Rudin acusa a Tonja B. Carter de tener interés en la cancelación de la obra en Broadway debido a otra disputa que tiene con los herederos de Gregory Peck, que en la película encarnó a Atticus Finch, por derechos de escenario.

En la demanda presentada en Alabama, se acusa a Rudin y al guionista Aaron Sorkin de incumplir el contrato de cesión de derechos para realizar la obra porque los personajes y trama se alejan de la novela original.

Así, acusan que la versión de Atticus Finch de Sorkin presenta inicialmente a un hombre que es racista, en contradicción con el abogado heroico que presenta la novela, y que a medida que transcurre la trama y tiene más relación con Calpurnia, la empleada doméstica de la familia, su punto de vista cambia. Asimismo, se acusa a la versión de Aaron Sorkin de haber dado mayor relevancia al papel de Calpurnia y de haber agregado dos personajes.

El contrato de cesión de derechos para la obra en Broadway fue firmado entre las partes en junio de 2015, ocho meses antes del fallecimiento de Harper Lee a los 89 años. Según este contrato, "la obra no degradará o apartará de ninguna manera del espíritu de la novela ni alterará sus personajes". Por este contrato se pagaron 100,000 dólares a Harper Lee y se le concedió un generoso porcentaje de lo que se recaude en taquilla, así como de las ganancias.

A fin de que el juez en Manhattan valore el guion disputado por la sucesión de Harper Lee, Scott Rudin ofreció una presentación privada de la obra de teatro de Matar a un Ruiseñor a efectuarse en la sala judicial. De esta forma, dijo, el jurado podrá determinar si la producción teatral es leal al espíritu de la obra. “Una obra y un libro son dos cosas diferentes. Un libro es para leerse y una obra es para ser actuada”, declaró el productor que ha amenazado con cancelar la producción si el conflicto no termina en el futuro cercano.

El juez deberá decidir si él y el jurado son los primeros espectadores y críticos de la puesta en escena de uno de los libros más representativos de la literatura contemporánea de los Estados Unidos.

Más información nytimes.com

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