El pasado jueves, al presentar el Presidente de la República las diez medidas para mejorar la seguridad, la justicia y el estado de derecho, muchos quedamos con un mal sabor de boca, ya que esperábamos un mea culpa o una autocrítica en la que se reconociera que han existido omisiones en materia de seguridad o que lo que se ha hecho hasta ahora no ha sido suficiente para recuperar el orden y la paz que todos esperamos, un discurso que entusiasmara y motivara.

Dejando de lado las acusaciones de racismo, excesivo uso de la fuerza, abuso de autoridad, etcétera, que pesan sobre la policía de la ciudad de Ferguson, del Condado de San Luis, en Missouri, en Estados Unidos, y el trágico asesinato de Michael Brown, la información detallada que ha surgido sobre este cuerpo de seguridad nos permite ver las diferencias abismales que existen entre los cuerpos de policía de una ciudad como Ferguson y cualquier población de nuestro país, con una densidad de habitantes semejante.

En  la marcha del pasado jueves algunos grupos clamaban por una nueva revolución, pero deberíamos revisar nuestra historia antes de lanzarnos a repetir esa “aventura”.

Este fin de semana hubo un incidente en la Universidad Nacional Autónoma de México en el que resultó herido de bala en la pierna un estudiante y un oficial secretario del Ministerio Público de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal fue golpeado. Algunos alegan que en este incidente se violó la autonomía universitaria.

En los siguientes párrafos voy a ser políticamente incorrecto. En los cines se está exhibiendo la película La Dictadura Perfecta en la que se establece la hipótesis de que los medios de comunicación, especialmente la televisión, son la dictadura perfecta del siglo XXI, que manipula la información y a la sociedad según sus intereses.

Por  el caso de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, Guerrero, una vez más hay  voces pidiendo la profesionalización de las policías federales, estatales y municipales ya que al igual que en hechos anteriores como los de Atenco, Oaxaca, el D.F., Puebla, entre otros, se encuentra involucrada de una u otra forma la policía.

El reciente conflicto en el Instituto Politécnico Nacional generado por la modificación a su Reglamento Interno y sus planes de estudio para las generaciones de nuevo ingreso debería movernos a la reflexión sobre la educación que estamos dando a nuestros hijos.

El pasado 1° de septiembre se presentó ante el Senado de la República una iniciativa de Ley General de Protección de las Niñas, Niños y Adolescentes misma que contienen ciertos artículos sobre el trato que los medios de comunicación deben dar a la información relacionada con menores, y que ha sido calificada como censura.

Dicen que una mentira se convierte en realidad cuando la repites mil veces. Ese pareciera ser el caso de algunos medios de comunicación que en un exceso de la libertad de expresión hacen señalamientos que resultan ser falsos.Un ejemplo son los daños que supuestamente se causaron a un mural llamado Revolución Social realizado por José Clemente Orozco y que se ubica en el palacio municipal de la ciudad de Orizaba, Veracruz.