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Categoría: Sergio Fonseca
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Dice Felipe de la Cruz, autonombrado vocero de los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa secuestrados en Iguala,  que no habrá elecciones en Guerrero, que "el pueblo no lo va a permitir".

Por su parte Vidulfo Rosales, abogado de los padres de familia, convocó a una convención popular nacional, el próximo 5 de febrero en Guerrero para delinear una "agenda común” para “transformar este país".

A su cruzada se han unido por lo menos 29 organizaciones radicales, todos unidos en una Asamblea Nacional Popular que se reúne periódicamente en la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, Guerrero.

En esta mezcla tienen un papel preponderante la Sección XXII de Oaxaca y la Coordinadora Estatal de los Trabajadores de la Educación en Guerrero, CETEG, ambas representantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, CNTE, que han hecho predominar su agenda, que incluye un paro magisterial y una huelga política nacional.

Este movimiento también quiere crear una constitución “del pueblo para el pueblo” creada por una Asamblea Nacional de Soberanía Popular Constituyente, “la caída inmediata del Estado Mexicano por no representar los intereses del Pueblo Mexicano… e impulsar el boicot a las elecciones del 2015 a lo largo y ancho de la nación”.

Todo esto bajo una bandera marxista-leninista, para acabar con “la oligarquía criolla”, y las palabras pueblo y popular suenan y resuenan una y otra vez, cobijadas en el discurso de la soberanía, la libre determinación de los pueblos y el artículo 39 de la Constitución que establece el “inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”.

Pero, ¿a qué pueblo se refieren? ¿Sólo a los que simpatizan con sus ideas?

En la Constitución mexicana la acepción de “pueblo” es la acuñada por Juan Jacobo Rousseau, en El contrato social y que influenció al constitucionalismo mexicano. En este sentido “pueblo” es cada uno de nosotros, mexicanos, que participa de la "autoridad soberana”.

Pero hasta el momento este movimiento no se ha detenido a preguntarles al resto de los habitantes del estado de Guerrero, su parecer, qué es lo que quieren.

Y a esa sociedad guerrerense que hasta el momento no ha alzado la voz, le toca organizarse y hacerse sentir, definir si serán sólo pasajeros de un movimiento que intenta imponer a la mayoría sus particulares ideas.

Ya han existido chispazos de reacciones como ocurrió en Huatulco o cuando intentaron cerrar una oficina donde se estaban tramitando credenciales de elector.

Dice el maestro Fernado Savater que “los antiguos griegos a quien no se metía en política le llamaron idiotés; palabra que significaba persona aislada, sin nada que ofrecer a los demás, obsesionada por las pequeñeces de su casa y manipulada a fin de cuentas por todos.” Y aconseja: ¡no seas idiota!

Si los guerrerenses siguen callados y a la expectativa, los van a llevar al infierno.

miabogadoenlinea.net

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