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Categoría: Sergio Fonseca
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Después de que ya sea ha tramitado en dos ocasiones el pasaporte de un menor, uno esperaría que el trámite para renovar el pasaporte ordinario fuera más ágil, pero no siempre es así y en la práctica las características de la documentación que se solicita para hacer el trámite es distinta a la señalada por la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Esta trámite está regulado por dos ordenamientos específicos: la Ley Federal de Procedimiento Administrativo (LFPA) y el Reglamento de Pasaportes y del Documento de Identidad y Viaje (RPDIV).

La LFPA obliga a las dependencias y entidades a inscribir todos sus trámites en un Registro Federal de Trámites y Servicios (RFTS), mismo que deberá ser actualizado cuando sufra algún tipo de modificación.

Las dependencias y entidades no podrán exigir requisitos adicionales a los previstos en el registro, salvo que esos datos y documentos específicos que no están registrados, se encuentren en una ley o reglamento. Este es el caso de la renovación de un pasaporte ordinario de un menor, que está previsto en el RPDIV.

Para realizar un trámite el ciudadano necesita información veraz y oportuna, por eso se expidió el RFTS, así que uno esperaría que si se desean conocer los requisitos para realizar este trámite, éstos se encuentren en dicho Registro, pero resulta que la información que aparece no está actualizada, ya que data de 2012 e inclusive aun aparecen los costos de expedición que estaban vigentes hace dos años, así que esta fuente de información no es útil.

Si no es en el RFTS,  uno esperaría que la información que proporciona la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) en su página de Internet para estos casos (sre.gob.mx/index.php/renovacion/282) fuera confiable, pero en realidad se exigen requisitos mayores a los previstos en los ordenamientos que regulan éste trámite.

En su página, de manera general la SRE señala que se debe acudir personalmente con el menor a hacer el trámite; entregar original del pasaporte a renovar; “acreditar la filiación de la persona menor de edad” y acreditar la nacionalidad e identidad de los padres, entre otros requisitos. Los documentos correspondientes deben presentarse en original y copia para su cotejo.

Pero al momento en que el usuario se presenta a realizar el trámite resulta que la información de la SRE no es exacta. La página de requisitos que pública la SRE menciona “acreditar la filiación de la persona menor de edad”  cuando en las fracciones III y IV del artículo 18 del RPDIV señala que se debe acreditar la nacionalidad y la identidad de la persona menor de edad.

Así, el usuario puede presentarse con la documentación incompleta ya que para acreditar la identidad del menor de edad debe presentar documentos como un certificado escolar, una constancia de estudios o la credencial de la escuela vigente, y sin esa documentación no podrá realizar el trámite

Además, la página de la SRE señala que el pasaporte es admisible para acreditar la identidad del menor, pero en la práctica esto no sucede.

Respecto a la nacionalidad del menor, en su sitio la SRE señala que se puede acreditar con “copia certificada del acta de nacimiento expedida por la oficina del registro civil mexicano”. Pero no se menciona que la SRE no admite las copias certificadas que sean distintas al formato único aprobado por las 32 entidades federativas en Acuerdo con la Secretaría de Gobernación a través del Registro Nacional de Población e Identificación Personal.

Este formato se creó a fin de hacer más seguros estos documentos, ya que contiene 14 elementos de seguridad, pero no existe ninguna disposición legal que establezca que las certificaciones emitidas con anterioridad a la existencia de este formato único no tienen validez, por lo que la SRE no tiene ningún fundamento legal para negarse a admitir certificaciones anteriores que legalmente aun tienen validez.

Cabe agregar que no existe una oficina del “registro civil mexicano” ya que estos dependen de las autoridades estatales, por lo que en el país existen 32 registros civiles.

Otro problema con la SRE es acreditar la identidad: Dentro de las opciones que te ofrece para hacerlo y que coinciden con el Reglamento están la Credencial para votar expedida por el Instituto Federal Electoral y la Cartilla de Identidad del Servicio Militar Nacional Liberada.

Pero exhibir estos documentos no es suficiente. En el caso de la credencial para votar, la SRE revisa el año de registro, y si este no corresponde a los 18 años, solicitan documentos adicionales para comprobar la identidad. Sin embargo, no existe disposición legal o administrativa que limite la validez de la credencial para votar como medio de identificación si el año de registro no coincide con el año en que se cumple la mayoría de edad, por lo que esta política administrativa tampoco tiene fundamento.

Sobre la Cartilla de Identidad del Servicio Militar Nacional, las disposiciones que la regulan establecen que esta es “liberada” después de un año de servicio a disponibilidad.

Pero para la SRE no es suficiente que se presente la cartilla liberada, sino que esta debe llevar los “resellos” correspondientes a cuando el ciudadano se pasa a la 2ª, 3ª reserva y Guardia Nacional, sin que este requisito este previsto en el RPDIV. Además tiene su origen en disposiciones que aunque vigentes, hace más de 40 años que dejaron de aplicarse.

Así, un trámite simple puede convertirse en un vía crucis de más de dos meses por la aplicación de políticas administrativas de la SER que carecen de fundamento legal, y que si llegamos al extremo, violan el principio de legalidad.

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