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Categoría: Sergio Fonseca
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Hace casi 40 años, en una campaña presidencial se utilizó el slogan “La solución somos todos”, que después popularmente se transformó en “La corrupción somos todos”, frase que da un diagnóstico sobre una enfermedad crónica que padece nuestra sociedad y que a la vuelta de los años pareciera que no tiene solución cuando surgen caso como Oceanografía, HP o el menos reciente que regresa con sus ecos: Walmart.

Walmart vuelve a ser nota, porque a pesar de los esfuerzos de la empresa un juez federal de los Estados Unidos ha recomendado que se continúe con el juicio que por defraudación ha interpuesto un grupo de accionistas en contra de  Wal-Mart Stores Inc, por ocultar las sospechas de corrupción en las operaciones en México de la empresa, incluso después de saber que se estaba preparando un informe que detallaba la extensión de los supuestos sobornos.

La corrupción de Walmart de México la dio a conocer el New York Times el 21 de abril de 2012 en varios reportajes premiados con el Pulitzer en los que se narra como Sergio Cicero Zapata, dio cuenta en 2005 a altos funcionarios de Wal-Mart International, de los actos de corrupción en los que había incurrido la empresa para crecer agresivamente en nuestro país

En ese mismo mes de abril de 2012, nuestras autoridades locales y federales aparecieron de inmediato con las consabidas declaraciones de “se investigará” y “se llegará hasta sus últimas consecuencias”, para salir seis meses después con “no se han detectado elementos que impliquen algo irregular y que amerite sanción”.

Así, a pesar de que existen sospechas fundadas de que en 19 tiendas Walmart de México incurrió en actos de corrupción para torcer la ley a su favor, no existe ningún responsable. La omisión o inacción también es parte de la corrupción.

Y los casos en lo que no se encuentra nada abundan, así como abundan funcionarios y exfuncionarios que con su sueldo logran hacer milagros y convertirse en propietarios de grandes inmuebles y prósperos empresarios; o por el contrario empresarios que en unos cuantos años se convierten en millonarios.

Porque no podemos olvidar que para que exista corrupción se necesitan dos: el que se corrompe y el que corrompe.

Esto lo dejaron muy claro los propios periodistas del New York Times que señalan a Wal-Mart de México como “un corruptor agresivo y creativo, que ofrece grandes beneficios para obtener lo que la ley prohíba”.

Así, Walmart, Oceanografía, HP y tantos otros son un ejemplo práctico de esa vieja frase. “La corrupción somos todos”, porque al final, todos estamos dispuesto a dar alguna dádiva con tal de torcer la ley a nuestro favor.

Y lo más lamentable es que no sólo aceptamos la corrupción como parte de nuestra idiosincrasia.

Tal vez tengan que pasar otros cuarenta años para que dejemos esto  atrás.

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