Por fin, después de casi un año en que los grupos de autodefensa vienen batallando para liberar la región de Tierra Caliente en Michoacán del yugo del crimen organizado, las fuerzas federales hacen su arribo a la región. Durante estos once meses los grupos de autodefensa han luchado en contra del crimen organizado, recuperado poblaciones, ranchos y fincas que previamente fueron tomados por los delincuentes.

Ahora, muchas voces claman porque los grupos de autodefensa sean desarmados, pero la realidad no es tan fácil.

Tepalcatepec es uno de los primeros municipios en que se levantaron los grupos de autodefensa. En este municipio viven casi 23,000 personas, con una superficie de 786 Km2, y este municipio es o era vigilado por 30 policías y no todos portaban armas.

Después de nueve meses en que han estado presentes las autodefensas han dejado de pagar extorsiones y la vida de la comunidad poco a poco ha regresado a la tranquilidad.

Una vez que las fuerzas federales dejen esta población, ¿Quién va evitar que la población vuelva a ser víctima del crimen organizado?

La realidad de la provincia y las zonas rurales de nuestro país no es la realidad de las grandes urbes mexicanas y exactamente el menosprecio de esa realidad es lo que ha hecho que crezca la criminalidad.

Por ello se debe construir con las comunidades instituciones y estructuras que se quedarán y mantendrán el orden una vez que se vayan las autoridades federales. Desarmar en este momento a los grupos de autodefensa es un error y lo único que generará es descontento en una población que se siente traicionada por el Estado.

El gobierno debe trabajar en conjunto con los grupos de autodefensa para terminar de pacificar Michoacán y atrapar a los principales líderes de las bandas criminales y desarticularlas.

Una vez restablecido el orden entonces se podrá organizar a la población para que continúen siendo responsables de su seguridad pero con una nueva estructura.

Esa nueva estructura, como ya hemos mencionado en esta revista electrónica, pueden ser los Cuerpos de Defensa Rurales.

Una de las principales funciones de las Unidades de Defensas Rurales son cooperar “…en la conservación del orden y seguridad pública en el campo…”; por lo que uno de os servicios que prestan es “…como guías, exploradores y estafetas en la persecución, captura y consignación de trastornadores del orden y seguridad pública, tales como: abigeos, bandoleros, narcotraficantes, talamontes y otros delincuentes”.

Así, su participación en las actividades de seguridad pública tendría sustento y permitiría regularizar el armamento que actualmente se encuentra en manos de estos grupos.

Seguramente será necesario adecuar y actualizar el Capítulo V, del Título Cuarto de la Ley Orgánica del Ejercito y Fuerza Aérea Mexicanos que regulan los cuerpos de defensas rurales, así como el Instructivo para la Organización, Funcionamiento y Empleo de los Cuerpos de Defensa Rurales a las nuevas realidades que vive nuestro país, especialmente respecto al reclutamiento a fin de integrar a los actuales miembros de los grupos de autodefensa.

Bajo este esquema los grupos recibirían instrucción adecuada para el manejo de las armas y para cumplir con sus funciones, además, en caso de fallecimiento o incapacidad derivada del servicio prestado, tendrían derecho a una indemnización. Su labor podría seguir siendo voluntaria como hasta ahora ya que estos servicios se prestan sin retribución alguna.

Además, estarían sujetos a un régimen de responsabilidades que incluso pueden llevar a la aplicación del fuero militar.

Esta es una oportunidad que el gobierno no debe desaprovechar ya que de lo contrario, todas las acciones que se tomen sólo serán una solución pasajera.

miabogadoenlinea.net