Este fin de semana ví en la televisión la más reciente campaña de Telcel para ofrecer sus planes de conexión inalámbrica de alta velocidad para navegar en Internet a través de Modems USB.

 

En el anuncio distintos miembros de una familia van subiendo a la red diferentes imágenes incómodas para cada uno de ellos. Aunque el anuncio pareciera inofensivo o gracioso, presenta una visión equivocada del fenómeno de acoso en general y en particular el acoso en Internet o ciberbullying.

 

El acoso siempre ha existido, pero en años recientes se ha agravado por los extremos que sehan alcanzado que al agobiar a la víctima  tan intensamente se pone en riesgo su integridad física.

 

En esta revista electrónica hemos reportado diversos casos a nivel internacional en los que el acoso sufrido ha llevado a niños y adolescentes al suicidio o a tratar de tomar justicia por su propia mano con una pistola. Casos como el de Megan,  Phoebe PrinceJoanna, el del padre australiano que entregó a sus hijos  a la policía por acosar y agredir a un niño de trece u otro joven australiano que de víctima se convirtió en héroe.

 

Otro ejemplo de las consecuencias graves de este fenómeno lo podemos ver en el canal de la Alianza por la Seguridad en Internet, A.C., que presenta un caso en el que el acoso de los compañeros llevo a un joven de 14 años al suicidio.

 

Este fenómeno no sólo se presenta en las escuelas sino que con el hostigamiento en línea las humillaciones, insultos, burlas y violencia en contra de la víctima se extienden al hogar, por lo que la persona no deja de ser victimizada.

 

Jóvenes y adultos han sido presentados ante las autoridades judiciales acusados de delitos como agresión, lesiones, extorsión, amenazas, abuso sexual, discriminación, etcétera, en relación con estas conductas.

 

En nuestro país, la Comisión Nacional de Derechos Humanos ha advertido que el incremento en el acoso escolar representa un riesgo para más de 18 millones de niños que se encuentran estudiando la primaria y secundaria.

 

Es por ello que en distintos estados se ha legislado para prevenir el fenómeno y en otros casos se analiza considerarlo un delito específico. Inclusive, en el Distrito Federal se creó una fiscalía especializada en niños, niñas y adolescentes para atender las denuncias relacionadas con el acoso.

 

En las Cámara de Diputados y de Senadores se han promovido iniciativas tendientes a erradicar la violencia y el acoso escolar.

 

Ante este panorama, resulta preocupante que para colocar entre los consumidores su producto, empresas como Telcel traten un problema social de la importancia del acoso con tanta ligereza.

 

 

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