El pasado 26 de octubre la Procuraduría General de la República implementó un operativo en cuatro locales de la Central de Abasto en Puebla, Puebla, para decomisar mercancía “pirata” en razón de una querella presentada por el representante legal de Marvel Characters Inc., y The Cartoon Network Lp, Llllp.

 

En ese operativo los agentes federales aseguraron mil 460 productos apócrifos, porque supuestamente carecen de licencias de derechos de autor. Entre los productos se encuentran espanta suegras, gorros, alcancías, antifaces, planillas e invitaciones de la marca Ben 10; y antifaces, invitaciones, platos, vasos, rompecabezas de la marca Spiderman.

 

También se aseguraron tres piñatas de la marca Ben 10 y dos de la marca Spiderman y se detuvo a cuatro personas por delitos en materia de Derechos de Autor y Propiedad Industrial.

 

En Tultitlán, en el Estado de México, igualmente se realizó un operativo semejante, en el que se decomisaron productos presuntamente apócrifos con la imagen de Spiderman, incluyendo dos piñatas. También se presentó un operativo similar en Hidalgo.

 

Este tipo de operativos anualmente son  promovidos por Marvel, ya que en 2008  y 2009 se reportaban operativos semejantes en Guadalajara y en 2010 en el Distrito Federal

 

Las operaciones en contra de la piratería se reforzaron el año pasado, a partir de las reformas a los artículos 429 del Código Penal Federal y 223 Bis de la Ley de la Propiedad Industrial, que con el argumento de que la piratería financia las actividades del crimen organizado, se reformaron para que se persigan de oficio los delitos en contra de la propiedad intelectual, es decir, ya no se requiere denuncia por parte del afectado.

 

Es una realidad que Marvel y cualquier otra empresa esta en su derecho de proteger su propiedad intelectual, pero una cosa es ir en contra de aquellos que comercializan productos productos comunes y otra ir contra los productores de piñatas.

 

Aunque las acciones contra ellos son legales, no son justas porque al final, son artesanos.

La artesanía generalmente se define como "toda técnica manual creativa, para producir individualmente, bienes y servicios". La Organización Mundial de la Propiedad Industrial la define como  el arte manual consistente en producir a mano cada uno de los ejemplares de una obra, como se practica principalmente en los campos del arte folklórico y de las artes aplicadas. En el Encarta-2000 se especifica que "Artesanía es el conjunto de las artes realizadas total o parcialmente a mano que requiere destreza manual y artística para realizar objetos funcionales o decorativos

 

La Ley de Protección y Fomento a las Artesanías de Guerrero define al artesano como: Toda persona que usando ingenio y destreza, transforme manualmente materias en productos que reflejen la belleza en su sentido más amplio, auxiliándose de herramientas e instrumentos de cualquier naturaleza y que no sean equiparables al sector industrial; y Producto Artesanal la obra creada mediante la intervención del trabajo manual del artesano, que es considerada como una manifestación cultural y tradicional, que no forma parte de producciones en serie equiparables a las del sector industrial.

 

Ley Federal para el Fomento de la Microindustria y la Actividad Artesanal indica como Artesanía, a la actividad realizada manualmente en forma individual, familiar o comunitaria, que tiene por objeto transformar productos o substancias orgánicas e inorgánicas en artículos nuevos, donde la creatividad personal y la mano de obra constituyen factores predominantes que les imprimen características culturales, folklóricas o utilitarias, originarias de una región determinada, mediante la aplicación de técnicas, herramientas o procedimientos transmitidos generacionalmente, y Artesanos, a aquellas personas cuyas habilidades naturales o dominio técnico de un oficio, con capacidades innatas o conocimientos prácticos o teóricos, elaboran bienes u objetos de artesanía.

 

Atendiendo a estas definiciones está fuera de discusión que los productores de piñatas son artesanos y su obra un producto artesanal, y es un sector muy grande e importante, con presencia en todo el país. Por ejemplo en Cuautitlán, en el Estado de México se ubica el llamado “kilómetro de la piñata”, en la carretera a Cuautitlán-Melchor Ocampo, con 80 talleres en donde se pueden producir más de 20 mil piñatas.

 

Esta es una tradición con la que se identifica a nuestro país y aunque en sus orígenes tenia fines religiosos y unas formas muy específicas, los productores se han ido ajustando a los intereses y modas de su clientela, elaborándolas con la forma de los personajes de cine o televisión que llaman especialmente la atención a los niños.

 

Las Piñatas son tan populares que la empresa Rare desarrolló el videojuego Viva Piñata, para Xbox.

 

Existen esfuerzos como el del Museo de Arte Popular que por quinto año consecutivo está organizando un concurso de piñatas tradicionales con base de olla de barro, etc, pero también es una realidad que los productores necesitan elaborar piñatas más comerciales que consuma la gente, por eso optan por hacer estas figuras de moda, violando derechos de autor.

 

Los artesanos han tratado de organizarse para obtener una licencia por parte de empresas como Marvel o Disney, pero esto resulta muy caro y depende del número de figuras que se quieran fabricar y del personaje.

 

Otro han optado por tramitar amparos para evitar ser acusados de piratería. Su argumento es no se trata de piratería, sino de un trabajo artesanal, toda vez que cada piñata se hace a mano y no son fabricadas en serie.

 

El problema no va a desaparecer porque los productores van a seguir fabricando piñatas con figuras protegidas por derechos de autor, mientras nosotros las sigamos consumiendo, por eso los gobiernos estatales y federal podrían apoyar  a los artesanos para que se organicen y obtengan licencias para la producción de piñatas, que les permita ejercer su oficio en la legalidad, además de que se generaría mayor recaudación, empleos, exportaciones y evitaría que se encarcelará a personas que en su ignorancia no alcanzan a comprender que la actividad que realizan es un delito.

 

Si no se toman estas medidas, muy pronto podría volverse extraño ver piñatas de Winnie Pooh, Ben 10, Batman, las princesas de Disney y otros personajes o convertirse en artículos de lujo costosos.

 

S.