Ayer se reunió Javier Sicilia y diversas organizaciones civiles con el Presidente de la República en el Castillo de Chapultepec. Esta es la tercera reunión del Presidente con víctimas que brincaron a la palestra nacional, la primera fue la generada por Alejandro Martí, la segunda por las víctimas de Villas de Salvarcar.

 

Esta reunión fue más sui generis porque en el movimiento social de Sicilia tenemos de todo, como en capirotada, cada quién tiene su propia agenda, pero al igual que las demás reuniones, con algunas excepciones de la encabezada por Alejandro Martí, estas reuniones no generan ningún cambio en concreto, únicamente sirven para desahogo, como válvula de escape, nada más. O quizá sirven para entender a los involucrados en esa reunión, incluyendonos.

 

Felipe Calderón esta convencido de que está haciendo lo correcto y de que él y su equipo no se equivocan.

 

El Presidente no es una persona que escuche opiniones divergentes, es de los que pide opinión únicamente para hacer constar que oyó, no que escuchó. Nunca reconocerá que se ha equivocado, ni en público ni en privado.

 

Por eso es que para él las fallas en la estrategia para el combate al crimen organizado no están en su equipo, están en los demás: los gobernadores de los estados, los policías, el Poder Judicial.

 

Para Javier Sicilia luchar contra el narcotráfico es una batalla que le es ajena, que le corresponde sólo al gobierno y a los narcotraficantes, es una guerra inútil.

 

Yo creo que ambos están equivocados.

 

Felipe Calderón desde una posición en la que no reconoce vicios y errores en las filas del gobierno federal y limita todo a responsabilidad de los demás: gobiernos locales, legisladores, policías locales y poder judicial. Así lo hizo constar en distintos momentos de la reunión.

 

Javier Sicilia se equivoca si cree que dejar las calles a los delincuentes va a disminuir la delincuencia. Si con las fuerzas armadas combatiendo el crimen organizado tenemos 40, 000 muertos, ¿cómo sería en una situación distinta?

 

Y también se equivoca si cree que esa lucha le es ajena. Los narcos han convivido con nosotros desde principios del siglo XX con los gomeros en Sinaloa, crecieron bajo el auspicio de algunos políticos, pero también porque como sociedad hemos sido indiferentes y tolerantes

 

Todos somos cómplices. Lo importante es que fulano o sutano tiene dinero, no importa de donde vengan sus recursos. Aceptamos que ser del crimen organizado o del narco se volviera algo nice o cool; no vemos problema en la corrupción, por más leve que sea. Y en esa reunión, salvo el señor Lebaron, nadie reconoció esa responsabilidad de la sociedad.

 

Para todos era un problema que nos era ajeno, pero ahora que vinieron por nosotros, reclamamos. El crimen es como una plaga, y como habitantes de esta casa que es México dejamos que se infestara hasta el punto de que los bichos se lucen ante nosotros y comen de nuestra mesa, pero ahora queremos que los exterminen sin que nos afecte.

 

Coincido con que la estrategia tiene que ser modificada: La misma atención que reciben las grandes ciudades, deben recibir las pequeñas comunidades que viven aterrorizadas por los narcos, como Praxedis, Chihuahua. No sólo deben ir tras los grandes capos, sino que se debe seguir la cadena de mando y del dinero. Los gobiernos de los estados tienen que recuperar las colonias, calle por calle, recuperando los espacios que el Estado descuidó y que permitió a los delincuentes ganar voluntades o robarlas. Por eso tal vez el diálogo no debería ser con Calderón sino con cada entidad federativa.

 

Y también ese cambio de estrategia tiene que partir de nosotros que debemos rechazar y denunciar el crimen, de autoridades honestas y capacitadas antes las cuales se pueda denunciar y que persigan los delitos, y de ciudadanos que estén dispuestos a jugárselas, y no esperar a que les toque.

 

Es eso o quedarnos cruzados de brazos y entregar las calles  a los delincuentes como parecen pretender los grupos que, alimentados en los rencores del 2006, continúan sembrando el encono y la división, criticando la estrategia del gobierno federal, e insitiendo que hay que modificarla, sin decir cómo.

 

Si el gobierno se echa para atrás ahora, habremos perdido todos.

 

Comentario aparte merece el reclamo que Sicilia hace al Poder Judicial. Sostuvo que los representantes de la sociedad civil no han recibido ni una llamada, a pesar de la responsabilidad que éste tiene frente a la nación en el tema de la seguridad.

 

¿A cual Poder Judicial se refiere? Porque Sicilia olvida que así como existen 31 gobernadores y un Jefe de Gobierno, también existen 32 Poderes Judiciales, además del Poder Judicial Federal, que son independientes unos de otros.

 

 

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