Desde hace varias semanas, a raíz de las pretendidas reformas  a la Ley de Seguridad Nacional, el tema de la seguridad nacional ha estado en boca de muchos. Cada quién la entiende de forma distinta y algunos desconocemos los alcances que tiene y lo que en realidad implica.

 

El tema es novedoso legislativamente hablando, porque antes de abril de 2004, fecha en la que se reformaron la fracción XXIX-M del artículo 73 y la fracción VI del artículo 89 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el concepto no se incluía ni en la Constitución ni en la leyes secundarias.

 

 

El artículo 89 fracción VI d obliga al Presidente de la República a “preservar la Seguridad Nacional en los términos de la ley respectiva” y lo faculta para “disponer de la totalidad de la Fuerza Armada permanente o sea del Ejército, de la Armada y de la Fuerza Aérea para la seguridad interior y defensa exterior de la Federación”

 

Y la fracción XXIX-M al artículo 73 faculta al Poder Legislativo para expedir leyes en materia de seguridad nacional, estableciendo los requisitos y límites a las investigaciones correspondientes.

 

Durante el siglo XX, aunque la Seguridad Nacional no estaba regulada como tal, en nuestro país el concepto se desarrolló en relación a la seguridad del régimen establecido después de la revolución.

 

Así, el primer antecedente de la existencia de un mecanismo de seguridad nacional lo encontramos en 1915 cuando Venustiano Carranza, como Primer Jefe del Ejército Constitucionalista y Encargado Ejecutivo de la Nación instalado en Veracruz, había creado un incipiente servicio de investigación confidencial dirigido a vigilar las acciones enemigas y la actividad obrera en el estado.

 

Posteriormente, alrededor de 1918, existía personal en la Secretaría de Gobernación que bajo las órdenes del Oficial Mayor realizaba actividades conocidas como “servicios confidenciales”.

 

En 1920 se creó en esa Secretaría el Departamento Confidencial, con la misión de efectuar toda clase de investigaciones sobre candidatos a diputados y senadores, vigilancia de exiliados, militares y opositores al régimen, con un área orientada  a la información política y otra una policía administrativa.

 

En 1934 a este departamento se le dieron otras funciones específicas para conocer de los asuntos inherentes a la política interior del país, ejecutar investigaciones y aprehensiones ordenadas por la superioridad, traslación de reos federales y, en general, toda clase de servicios de índole confidencial que se le encomendarán.

 

En 1935 se transforma en la Oficina de Información Política y Social y sus miembros debían tener conocimientos sobre la Constitución Política y algunas leyes tales como las electorales, cultos, trabajo, población y juegos, entre otras; conocimiento de la geografía nacional, así como habilidad en el manejo de algunos medios de transporte y de diversos tipos de armas. Se planteó la necesidad de ocultar su identidad, por lo que se les proveyó de credenciales de periodistas o representantes de casas comerciales o de la Cruz Roja o Blanca.

 

En 1941 se convirtió en el Departamento de Investigaciones Políticas y Sociales, para atender asuntos de orden político interno, y con la Segunda Guerra Mundial asumió funciones de inteligencia para el control de extranjeros sospechosos o simpatizantes de los enemigos de la nación. En 1948 rápidamente se convirtió en Dirección y posteriormente en Dirección General.

 

En 1947 se creó la Dirección Federal de Seguridad, dependiendo directamente de la presidencia de la República, y en 1953 se incorporaría esa área a la estructura de la Secretaría de Gobernación. La Dirección Federal de Seguridad debía “vigilar, analizar e informar sobre los asuntos y hechos relacionados con la seguridad de la Nación y en su caso hacerlos del conocimiento del Ministerio Público Federal y realizar las actividades que el confiera el titular de la Secretaría y otras disposiciones legales”.

 

Por documentos dados a conocer posteriormente e inclusive por un video recuperado por el periódico El Universal, se sabe que la Dirección Federal de Seguridad presentaba informes de los hechos políticos, económicos, sociales, de terrorismo y subversivos, así como los hechos de carácter internacional, infiltraba agentes en organizaciones obreras, estudiantiles, profesionales, campesinas, clero, organizaciones políticas, cámaras y partidos políticos, y contaba con delegados en distintas partes de la República. También se ocupaban de monitorear los medios de comunicación tanto electrónicos como impresos, vigilaban comunicaciones privadas, y contaba con departamentos de criminalística, balística, retratos hablados, explosivos, fotografía, etc.

 

En1985, después de una crisis en la Dirección Federal de Seguridad en la que se relaciona a su personal con el narcotráfico, se fusionan las dos áreas para crear la Dirección General de Investigación y Seguridad Nacional, a fin de integra las bases de inteligencia, evitar duplicidades y corrupción.

 

En febrero de 1989 esa área se transforma en el "Centro de Investigación y Seguridad Nacional".

 

En esta reseña podemos ver que la Seguridad Nacional en nuestro país siempre estuvo principalmente relacionada con un control político, pero con la transición y la situación extrema que se vive actualmente con el crimen organizado, tenemos que cambiar de paradigma.

 

Pero está en duda si lo que implica teóricamente la seguridad nacional lo estamos alcanzando con la ley vigente y con las reformas que se pretenden, o si tenemos una visión parcializada por lo pecados del pasado. En otra entrega hablaremos de estos temas y los antecedentes y evolución del CISEN.