Marisol Valles García, ha saltado a la fama al convertirse en la jefa de la policía en el Municipio de Praxedis G. Guerrero, uno de los más violentos del país.

El cuerpo policial a su cargo cuenta con 13 agentes: tres hombres que cuentan con armamento, diez mujeres desarmadas, una patrulla y cuatro motocicletas.

Praxedis G. Guerreo es un municipio con una superficie de 808.97 kilómetros cuadrados, que equivale a un 54% de la superficie del Distrito Federal.

Tiene una población de 8,514 personas, según el censo de 2005, distribuida en 27 localidades. En 2008, según el INEGI, se presentaron en esa población 82 delitos del fuero común, registrados en averiguaciones previas.

Se ubica a sólo dos kilómetros de la frontera con Estados Unidos, y al municipio lo atraviesa la Carretera Federal No. 2, que va de Tijuana, Baja California a El Porvenir, Chihuahua que es parte de este municipio, atravesando los Estados de Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, y Tamaulipas.

Por la carretera se puede accesar a los puentes internacionales que conectan con los estados de California, Arizona, Nuevo México, y Texas en Estados Unidos.

Esta posición estratégica es lo que ha convertido a Praxedis en la manzana de la discordia del crimen organizado desde hace dos años. Las oficinas de la policía han sido baleadas, hace más de un año asesinaron al anterior jefe de policía, más de mil habitantes han huido, y sus casas han sido quemadas o han  asesinado a sus parientes

Todo esto me lleva a pensar que la decisión del Presidente Municipal José Luis Guerrero para nombrar a esta joven como encargada de la dirección de  la policía municipal, no es casual. Marisol Valles ha colocado a un pequeño municipio a los ojos del mundo, del país y del Estado. Fue la única forma en que les hicieron caso.

Quizá ahora los gobiernos federal y estatal mandarán apoyo a esta pequeña población, porque si Marisol es objeto de un atentado, se convertirá en mártir, cayendo la responsabilidad en ellos.

O terminarán como Juárez, que a pesar de toda la presencia militar y policíaca, las cosas no cambian. Este fin de semana asesinaron a 16 jóvenes en una fiesta.