El pasado 6 de octubre la Policía Federal entregó estímulos y reconocimientos al mérito y al valor policial, a distintos agentes que sirven en esa institución, por los servicios prestados a la nación.

 

En su discurso, Genaro García Luna, titular de la Secretaría de Seguridad Pública señaló que  el abandono institucional, el desarrollo criminal y la ausencia de una política de estado en materia de seguridad, son las circunstancias que explican los niveles de corrupción y de impunidad que vive nuestro país, y que “el nuevo modelo policial es en respuesta a estas circunstancias y ha significado la creación, en cuatro años, de una corporación federal que ya es funcional, orgánica y estructuralmente superior a cualquier otro cuerpo de policía que haya existido en el país.”

 

 

Y continuó diciendo “este nuevo modelo, enfatiza la planeación de estrategias, la recopilación de información, el análisis para transformarla en productos de inteligencia, y la explotación de esta información mediante operativos que, a su vez, dan impulso a nuevos y mejores esquemas en el ciclo de inteligencia”.

 

Pero lo mismo dijo García Luna cuando se creó la Agencia Federal de Investigación (AFI) en noviembre de 2001. Dirigió la AFI de 2001 hasta finales de 2006. A ella se incorporaron jóvenes universitarios que “como policías investigadores emplearían las técnicas más avanzadas para resolver cualquier caso a través de labores de inteligencia para combatir la criminalidad”. García Luna decía en esa época que la AFI era el modelo policíaco a seguir en todo el país, y se gastaron millones de pesos en la capacitación de los agentes en Estados Unidos o Israel, para lo que él llamaba el FBI mexicano.

 

Genaro siempre tuvo el sueño de una policía federal unificada, con facultades de investigación, por lo que durante todo el sexenio del presidente Calderón presionó y presionó hasta que a principios de 2009 alcanzó su objetivo creándose la Policía Federal, y con la transferencia de un gran número de investigadores de la AFI a la PF, la AFI dejó de existir en ese momento y fue sustituida por la policía ministerial, un equipo más pequeño y  técnico.

 

El pretexto fue que el personal de la AFI era “indeseable, corrompido e ineficiente”.

 

Y ahora nos dice que la Policía Federal es el cuerpo policíaco anhelado y soñado, especializado, moderno, con los más altos conocimientos y tecnología para combatir al crimen.

 

¿Cómo creerle?

 

Genaro García Luna lleva metido en temas de seguridad más de 20 años. Diez  de esos años los pasó en el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) Después, cuando en diciembre de 1998 se crea la Policía Federal Preventiva, él ingresa como Coordinador General de Inteligencia para la Prevención.

 

Según sus declaraciones, en la AFI se pasó del uso predominante de la fuerza, “a privilegiar la investigación, la información y la inteligencia”.

 

En resumen, para García Luna la clave del combate al crimen es la inteligencia.

 

Y la teoría le concede la razón. La “inteligencia”, proporciona a los cuerpos policíacos información sobre las organizaciones criminales: estructura, modus vivendi, contactos, lugares de reunión, alojamientos, etc., en resumen, debe proporcionar el conocimiento de su forma de "pensar", "sentir" y "actuar”, con herramientas como el espionaje, intervención, seguimientos.

 

Y esa información debe transformarse en cateos, detenciones, interrogatorios, confrontaciones, consignaciones y sentencias.

 

Pero en García Luna esa experiencia en “inteligencia” no se ve por ningún lado.

 

Ejemplo: En julio de 2010 la Policía Federal presentó a cuatro personas como sicarios implicados en 55 homicidios en el estado de Chihuahua, quienes presuntamente trabajan para el cartel de Sinaloa.

 

Luego de presentarlos, la Policía Federal los trasladó a la Ciudad de México, y los tuvo arraigados 60 días, posteriormente fueron regresados a Ciudad Juárez debido a que un juez federal no encontró sustento en las pruebas para acusarlos de homicidio, delitos contra la salud y delincuencia organizada.

 

Regresaron a Juárez y el ministerio público del fuero común los presentó ante un tribunal de garantías  con los cargos de robo a mano armada y privación ilegal de la libertad, pero finalmente en septiembre el ministerio público retiró la solicitud de vinculación a proceso “por haber graves fallas en la investigación que, a la postre, de continuar el proceso penal, derivaría en la libertad irreversible de los imputados.”

 

¿Cómo creerle?

 

Y sobre la “policía altamente capacitada” observamos imágenes de cómo se presentan esos agentes en la escena de un crimen, y terminan por contaminar las evidencias. Y no se hable de las denuncias de corrupción de altos mandos de la PF, presentadas por los subalternos de estos.

 

¿Cómo creerle?

 

García Luna lleva más de doce años trabajando en temas de inteligencia, encabezando las principales instituciones policíacas de este país, se le han entregado recursos para construir la policía que él afirma que es la solución para los problemas de criminalidad de la nación, la policía federal funciona como el quería, e inclusive, ahora su anhelado sueño de las policías únicas es ya una iniciativa que se encuentra en la Cámara de Senadores, pero la inseguridad no cede.

 

Para mi, lo único que ha demostrado Genaro García Luna es que es un buen teórico que no puede pasar del dicho al hecho.