El pasado domingo fueron las elecciones en 14 estados de la República; en 12 de ellos se eligió gobernador.

 

Especialistas, analistas, periodistas, políticos, y demás han dado su diagnóstico sobre los resultados de las mismas. Todos nos quieren contar el mismo cuento chino o llevar agua a su molino.

 

 

Que si perdió el PRI, que si ganó, que las alianzas funcionan, que ganó el PAN, que el beneficiado es Calderón, que no, que es Jesús Ortega.

 

Es verdad que el PRI perdió Oaxaca, Puebla y Sinaloa, pero el PAN perdió Tlaxcala y Aguascalientes, el PRD perdió Zacatecas. Y también se presentaron otros cambios en el panorama electoral que deben tomarse en cuenta.

 

En Baja California la Cámara de Diputados local era en su mayoría panista, ahora será priísta, así como los cinco municipios, en este estado el partido que fue desplazado fue el PAN. En Chihuahua, el PAN perdió presencia en el congreso local, ya que únicamente conservó dos de las siete curules que tenía. En Veracruz, aunque la gubernatura fue para el PRI, ese partido perdió 8 escaños en el congreso local y 70 municipios.

 

Así que la película no es como no las cuentan los partidos políticos. En realidad, el ganador de estas elecciones es el elector, que con su voto retiró del gobierno a aquellos partidos políticos que no le satisficieron, que lo defraudaron, dando una lección a todos sin excepción.

 

Y los partidos empiezan en su soberbia a manejar cifras de ciudadanos gobernados, como si fuéramos cabezas de ganado, marcadas ya para votar por cada partido.

 

Que no olviden que en promedio sólo el 50% de los electores que votaron los llevaron al gobierno y que la diferencia de votos que les permitió ganar, también los puede llevar al fracaso. Insisto, los que perdieron fue porque no satisficieron a sus electores, todos han fallado, el ciudadano cada vez esta más consciente de la fuerza del voto y nada les garantiza que en la siguiente elección voten en el mismo sentido.

 

Pero el saldo que resulta más molesto de todo esto es Durango y Veracruz en los que se alega que existió fraude. Y es molesto porque todos los partidos han creado las reglas que se suponen que hacen  las elecciones transparentes.

 

Dentro de esas reglas se establece la insaculación de los ciudadanos que formarán parte de cada casilla en donde se deposita el voto, esos ciudadanos reciben una capacitación en materia electoral. Esos mismos ciudadanos instalan las casillas, en las que están presentes un representante de cada partido. Son los ciudadanos los que realizan el escrutinio y cómputo de la votación ante los representantes de partido

 

Son ciudadanos como usted y como yo los que cuentan previamente al inicio de la votación y ante los representantes de partidos políticos que se encuentren presentes, las boletas electorales recibidas y anotan su número en el acta de instalación; son ellos, los ciudadanos, los que cuentan las boletas depositadas en cada urna y el número de electores anotados en la lista nominal de electores, con la palabra "VOTO"; son ellos los que cuentan el número de votos emitidos en favor de cada candidato;

 

En el acta de la casilla los ciudadanos asienta el número de boletas recibidas, el número de boletas que sobraron, el número de electores que votaron, se cuentan las boletas que existen en la urna, una por una y en voz alta y se asienta también en el acta, después se cuenta cada uno de los votos que corresponde a cada partido y los votos nulos registrándose en el acta.

 

El acta la firman todos, inclusive los representantes de partidos, aunque lo hagan bajo protesta. Inclusive la caja conteniendo cada paquete electoral es firmada por los miembros de cada casilla y los representantes electorales.

 

Finalmente es responsabilidad del presidente de casilla custodiar y entregar los paquetes electorales.

 

Por eso cuando se habla de fraude electoral en Durango y Veracruz, de que las urnas se rellenaron, de que la gente votó doble, de compra del voto, etc. etc. se me hace una perversidad, porque en su lucha por el poder, desacreditan a todos aquellos electorales que no les concedieron su voto y a los más de 79,000 ciudadanos que fueron funcionarios de casilla.

 

Pero no se preocupen, en 2012 los ciudadanos volverán por la revancha, y les aplicarán la misma medicina.