Durante dos semanas Cd. Juárez subió al escenario nacional.

El Presidente Calderón  hábilmente le dio la palabra  a la comunidad, a los más afectados, se disculpó, escuchó, discutió, propuso y nombró a tres representantes personales. Se anunciaron muchos programas sociales para rescatar a la ciudad, ahora tendrán que salvar la barrera burocrática para materializarse.

El Gobernador José Reyes Baeza hizo un mea culpa, pero los juarenses no lo han perdonado, como se lo hicieron sentir en el Colegio de Bachilleres No. 9, donde le reprocharon su dejadez: “¿Por qué tuvo que haber una matanza de estudiantes para que usted se ocupara de Ciudad Juárez?” 


Y como siempre, alguien que se beneficia de la tormenta. José Reyes Ferriz, alcalde de la ciudad, está de visita en Washington invitado por la secretaria de Estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton, para participar en la Reunión Binacional de Políticas sobre Reducción de Demanda de Drogas en la que pidió recursos del Plan Mérida. Además, asumió la presidencia de la Conferencia Nacional de Seguridad Pública Municipal. Inclusive El Diario de Juárez destaca que ha sido entrevistado por Televisión Española, CNN, Al jazira y el Discovery Channel.

Por supuesto, también aparecieron funcionarios públicos, académicos, periodistas, analistas, etcétera, todos expertos en Cd. Juárez, que terminaron coincidiendo en el diagnóstico: un deterioro social que se ha venido incrementando desde hace un cuarto de siglo. Eso quiere decir que han pasado cuatro presidentes, cuatro gobernadores y doce presidentes municipales que no leyeron, escucharon ni atendieron el diagnóstico.

Y en medio de todo este ruido, los discursos, opiniones, programas y planes que parecen improvisados o refritos, y de que "todos somos Juárez" y vamos a reconstruir la ciudad, no se escuchó  que alguien hablara de una verdadera Política Criminológica.

La Política Criminológica “…toma los conocimientos de la síntesis lograda por la Criminología para aplicar medidas concretas en la lucha anticrimen” y que idealmente lograría evitar las conductas antisociales antes que se produjeran.

Desde la década de los treinta y los cuarenta en el siglo pasado se ha impulsado la criminología en nuestro país con el Doctor José Gómez, Mariano Ruiz, Francisco Valencia, el Doctor Alfonso Quiroz, reconocido como el iniciador e impulsor de la Criminalística y la Criminología en México.

En 1974 el propio Doctor Quiroz abrió la Licenciatura en Criminología en lo que ahora es la Facultad de Derecho y Criminología de la Universidad Autónoma de Nuevo León, y en otras universidades se han creado licenciaturas en criminología, criminalística, seguridad pública, técnicas periciales, con perfiles en política criminal, victimología, seguridad pública, y maestrías y doctorados en criminología, ciencias forenses, psicología criminal.

Existen además organismos públicos como el Instituto Nacional de Ciencias Penales creado en 1976 y dependiente de la PGR o el Instituto de Formación Profesional de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, orientados  a la investigación y profesionalización en las ciencias penales.

A pesar de todo esto, no existen políticas públicas preventivas, disposiciones legales adecuadas, investigaciones ministeriales eficientes y profesionales, operativos efectivos y la inseguridad sigue creciendo. A la distancia, a quienes no pertenecemos al mundo de la seguridad pública, nos pareciera que en más de 35 años no hemos sido capaces de llevar la academia a la realidad.

Como dijo el Dr. Jesús Cureces, criminólogo bajacaliforniano, en la entrevista que concedió a miabogadoenlinea.net, seguimos pensando en atacar la consecuencia, que es la conducta criminal, pero no en atender las causas del fenómeno delictivo.

Claro, es que luce mejor en el escenario las patrullas con sus luces encendidas y el despliegue de elementos y fuerzas militares. Aunque después de que se apaguen los reflectores, aparezcan más delincuentes y más muertos.