Cachito de lotería con el avión

 

El pasado viernes, el titular del ejecutivo anunció que es definitiva la rifa del avión presidencial y que el sorteo se realizará el próximo 15 de septiembre, iniciando la venta de los “cachitos” de lotería para la rifa de esta aeronave.

Eso es lo que se nos muestra en el escenario, pero tras bambalinas podemos ver que la operación no es tan simple y es distinta.

Empecemos por la organización del sorteo o rifa. Como señalamos en otra publicación, el pasado 14 de enero de 2020 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto con el cual se abrogó la Ley Orgánica de la Lotería Nacional para que se fusione con Pronósticos para la Asistencia Pública.

¿Por qué se tomó esa decisión? Porque sus ventas de boletos bajaron, dejó de ser rentable y ya no generaba utilidades, recursos para la asistencia pública, según se establece en la exposición de motivos, incumpliendo con su objeto de creación, contrario a lo que sucede con Pronósticos.

En el artículo Tercero transitorio de ese decreto, se estableció que Pronósticos para la Asistencia Pública asumió la organización y celebración de todos los sorteos y concursos hasta antes de la entrada en vigor del decreto y la Lotería Nacional sólo conserva su personalidad jurídica para efectos del proceso de la fusión.

Así, los sorteos ahora son organizados por Pronósticos, aunque está pendiente las modificaciones al Decreto de creación de Pronósticos para otorgar a dicho organismo las atribuciones que le permitan desempeñar las actividades que desempeñaba la Lotería Nacional, y al final de todo el proceso Pronósticos se llamará… Lotería Nacional.

Entonces, el sorteo o rifa del avión presidencial lo organiza Pronósticos, pero el viernes se dijo que se van a entregar cien premios en efectivo de 20 millones de pesos cada uno, equivalentes al valor aproximado del avión presidencial. Es decir, se trata de un sorteo como cualquier otro, organizado por Pronósticos, en el que se entregará un premio en efectivo, no en especie. Es una rifa que no es rifa.

Una rifa se define como el “sorteo de una cosa que se realiza repartiendo o vendiendo boletos con números entre varias personas y escogiendo uno de ellos al azar”, o en este caso, entre 100, pero en este caso no se va a entregar una cosa, el avión, sino efectivo, así que, como cabecearon la nota en lopezdoriga.com: “Se rifará el avión… sin avión”.

Lo recaudado, 3 mil millones de pesos, se comprometió por parte del ejecutivo para el equipamiento de hospitales que atienden a personas de escasos recursos y el mantenimiento del avión, además de los impuestos que genera el propio sorteo, por lo tanto, no existen los fondos para entregar los 100 premios.

Además, se trata de un sorteo extraordinario que no estaba previsto en las actividades de Pronósticos, por lo que existe la posibilidad que las reservas del organismo no sean suficientes para hacer frente a la obligación de pagar los premios.

Es ahí donde entra el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (INDEP), que en voz de su titular, va a fondear el sorteo con los recursos de un fondo constituido con dinero decomisado por la Fiscalía General de la República con cuentas en dólares aseguradas a la delincuencia. Aún falta que definan el mecanismo para disponer de estos recursos.

El propio titular del Ejecutivo destacó que la fuerza aérea va a conservar el avión en tanto se vende y/o se arrienda y, de venderse, esos recursos también serán para equipos médicos.

El titular del Banco Nacional de Obras Públicas (BANOBRAS), que aparentemente es el propietario del avión entregado en arrendamiento a la Secretaría de la Defensa Nacional, señaló que aún falta definir la forma en que se amortizará el capital e intereses que aún se encuentra pendiente de liquidar en el contrato de arrendamiento financiero para que el avión deje de ser propiedad de Banobras y pase a manos del gobierno federal. El banco no pierde. Por la normatividad aplicable a la institución, esta debe contar con el activo, o con su valor, ya que en caso contrario, habría un daño patrimonial a la institución.

En resumen, aunque el titular del ejecutivo insistió el viernes que se había tomado la decisión de rifar el avión, se trata de un sorteo simbólico, cuyos recursos no serán destinados para pagar a BANOBRAS el valor del avión, sino para equipamiento hospitalario, y los premios serán cubiertos con recursos resguardados por el INDEP. Mata el tema de la venta, pero el problema sigue estando presente, aunque se difiere en el tiempo.

La idea de la rifa directa del avión no era mala, ya que al pasar a ser un bien propiedad de los ciudadanos, hubiese permitido a las autoridades darle la vuelta a cualquier normatividad aplicable y venderlo con toda facilidad, pero tal vez no encontraron el mecanismo adecuado ... o no quisieron enfrentar las burlas.

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