Playa

 

Después del aniversario de la Constitución, en la conferencia matutina del pasado miércoles el titular del ejecutivo federal lamentó que nadie recuerde que ese día se conmemoró la promulgación de la Constitución de 1917, y anunció que al final de este ciclo escolar presentará una iniciativa para que las fechas históricas se conmemoren exactamente en su día correspondiente, es decir, para que se acaben los fines de semana largos.

Al igual que hace catorce años, las manifestaciones a favor y en contra de la medida no se han hecho esperar. Vale la pena recordar ese ambiente ahora que se propone quitarlos.

En las cámaras de Diputados y Senadores la iniciativa para reformar el artículo 74 de la Ley Federal del Trabajo, donde se establecen los fines de semana largos, fue promovida prácticamente por todos los partidos y aprobada casi por unanimidad, con votos en contra un dígito, los días 13 y 15 de diciembre de 2005, respectivamente. Inclusive, al menos tres legisladores que actualmente militan en MORENA y que en ese momento formaban parte del PRD, votaron a favor de la reforma.

Los argumentos a favor, son los mismos que escuchamos ahora: la reforma iba en beneficio del sector turístico, porque impulsaría el turismo interno, calculando una derrama anual de mil millones de dólares.

Además se destacó que es una medida implementada por  muchos los países para proveer a las personas periodos de descanso más largos y continuos y, al mismo tiempo, propiciar que los diversos sectores productivos ejerzan su función, de una manera programada a lo largo del año.

La reforma se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 17 de enero de 2006 y empezaron las protestas. El sector patronal manifestó su preocupación de que tendría que pagar los días de descanso dobles o triples, o conceder a sus trabajadores descanso por una misma fecha, dos veces, en razón de los contratos colectivos de trabajo.

Por su parte, los sindicatos argumentaron, también en contra, señalando que los días de descanso debían de apegarse a sus contratos colectivos de trabajo.

En la Cámara de Diputados se presentó en marzo de 2007 una iniciativa para modificar el artículo 74, con el argumento de que “los ‘fines de semana largos’, restringen los derechos de los trabajadores desde el momento en que los subordina a intereses económicos financieros ajenos al derecho laboral, desnaturalizando la esencia de los días de descanso obligatorio que persiguen fines históricos, cívicos y sociales (además de afectar los fines ideológicos de clase que persigue la conmemoración de varias de las fechas que los originan)”

La iniciativa proponía adicionar al artículo un párrafo en los siguientes términos: Si existe contrato colectivo o individual y en estos se estipulan modalidades específicas para el disfrute, pago u otras sobre los días de descanso obligatorio, estos descansos se regirán por lo que establezca el contrato respectivo.

Aunque finalmente la iniciativa no fue aprobada, ese fue el criterio aplicado por sindicatos y patrones atendiendo a que la Ley Federal del Trabajo se marcan derechos mínimos más no máximos, lo que permite que por acuerdo, individual o colectivo, se puedan modificar el número de días de descanso obligatorio, el pago por este concepto y, demás modalidades.

Así se ha venido funcionando durante estos catorce años que ha estado vigente la disposición.

Ahora, tal vez regresemos a como estábamos antes de 2006. Los puentes que se verían afectados por la decisión del presidente serían las conmemoraciones de los días 5 de febrero, Día de la Constitución Mexicana; 21 de marzo, día en que se conmemora el Natalicio de Benito Juárez, y el 20 de noviembre, Día de la Revolución Mexicana.

De eliminarse los tres fines de semana largos, que corresponden al 5 de febrero, 21 de marzo y 20 de noviembre, la industria del turismo perdería 13 mil 626 millones de pesos, según cifras de la Secretaría de Turismo.

El argumento es que en los días de descanso nadie recuerda que se está conmemorando. “Muchos estudiantes desconocen fechas importantes para la historia del país y sólo prestan atención al hecho de que no tendrán clases. Es muy lamentable que se haya dejado en el olvido estas fechas cívicas, históricas”, se dijo.

Sinceramente no creo que cambiar los días de descanso haga consciente a la ciudadanía sobre que se conmemora, se necesita más que eso. Se requiere una revisión de los programas de historia y un fomento a los valores cívicos.

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